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jesús franco

"Las películas son tripas y corazón, y seguiré hasta que salte por el aire"

El iconoclasta creador y el también director Eugenio Martín fueron ayer los anfitriones de la exposición sobre la Serie B en España.

Eugenio Martín y Jesús Franco posan en la recreación de un terrorífico lavabo de la muestra.
"Las películas son tripas y corazón, y seguiré hasta que salte por el aire"
JOSé MIGUEL FRANCO

El polifacético cineasta Jesús Franco, Goya de Honor de la Academia de 2008 (aunque él haga bromas sobre el premio) y el también director Eugenio Martín, posando en un baño teñido de sangre. Con esta estampa, la exposición 'La Serie B en el cine español: cuando el dinero no es problema', organizada con motivo del Festival de Cine de Zaragoza y que se puede visitar en el Centro de Historia hasta el 6 de febrero, no pudo tener ayer mejores anfitriones.

Jesús Franco, con una gorra negra con el logo playboy, se muestra como un excelente conversador con un especial sentido del humor. Ironiza sobre la propia denominación de Cine de Serie B: "¿Qué quiere decir B, bonito, borracho, barato...? Simplemente es cine, un espectáculo para divertir, así nació y así sigue". Con 212 películas en su filmografía, no se considera un perfeccionista ni se toma demasiado en serio a sí mismo.

Para él el cine es ante todo, independientemente de los géneros, sentimientos. "Hay que hacerlo con tripas y corazón, y mientras hay sentimiento o divertimento funciona, todo lo demás son tonterías. Yo pienso seguir haciéndolo hasta el día que salte por el aire", asegura. En el panorama actual y las nuevas tecnologías ve una flagrante "falta de ideas". "Que salgan quinientos vampiros de las paredes me da igual, yo quiero uno que me crea de verdad", sentencia.

Tras hacer un repaso a esta otra forma de hacer cine y homenajear a esos maestros que se la jugaron en su tiempo, en la cripta del Centro de Historia se recrean desde un ambigú hasta los templarios transformados en muertos vivientes y una antigua cabina de proyección.

Sentado en una de las butacas, Eugenio Martín recuerda que realmente se volcó en este tipo de películas "para poder vivir del cine, porque era muy difícil hacerlo si uno pretendía sacar lo que estaba ocurriendo a su alrededor". Solo buscó una de ellas, 'Una vela para el diablo', las demás se las ofrecieron. ¿Resurgimiento del terror? Está convencido de ello: "Se trata de jugar con el miedo que todos tenemos a lo desconocido".

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