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Blog - La voz de mi amo

por Matias Uribe

ARTE

El enigma de los 271 Picassos...

Los expertos no salen de su asombro ante una colección aparecida de la noche a la mañana. El misterio sobre cómo llegaron las obras a manos del jubilado continúa.

La sorpresa procedente de un garaje en la localidad francesa de Mouans-Sartoux llegó en una modesta maleta. El 9 de septiembre, la pareja de jubilados franceses Danièle y Pierre Le Guennec llevaron 271 acuarelas, dibujos y bocetos de Pablo Picasso, hasta entonces desconocidos, a la oficina de París de su hijo Claude.

Sacaron una pila de pinturas que los presentes valoraron primero con escepticismo. "Al principio pensábamos que era una broma", dijo el abogado del heredero de Picasso, Jean-Jacques Neuer.

"Tras un rápido análisis, quedamos conmocionados: nos vimos frente a la firma del pintor, que resulta muy difícil de falsificar, ¡por estas obras de arte se pegarían los grandes museos del mundo!", dijo Neuer al diario 'Le Figaro'. Entre las obras que salieron a la luz figuran varias del periodo entre 1900 y 1932, los primeros años de creación del artista. Las más especiales incluyen retratos de su esposa Olga, escenas de una crucifixión, una pelea de perros o curiosos paisajes.

"Las numerosas obras aparecidas tienen una importancia enorme a la hora de iluminar la etapa temprana de Picasso", opina la directora del museo Picasso, Anne Baldassari. Y subrayó ayer en una entrevista: "¡Jamás había sucedido que una colección así de obras de arte apareciera de un día para otro!". Y es que el tesoro, que ha sido valorado en 60 millones de euros, probablemente sea aún mayor: "(Esa cifra) es un mínimo ante el atractivo internacional de las obras de Picasso, especialmente este tipo de pinturas de los años 1930-32".

Pero, ¿cómo llegaron las obras al garaje de estos jubilados? La Justicia se encarga de comprobar si la pareja se apropió indebidamente de las pinturas. Aunque el ex electricista Le Guennec sostiene que fue el artista español quien le regaló los collages, dibujos, litografías y gouaches, los expertos lo consideran poco probable. Los herederos de Picasso ya interpusieron una demanda al respecto en septiembre, no por robo -que habría prescrito-, sino por posesión ilegal.

Según su hijo Claude, a Picasso (1881-1973) no le gustaba separarse de sus obras, y cuando hacía regalos siempre los fechaba e incluía una dedicatoria. Pero los dos jubilados subrayan su inocencia. "¡No somos ladrones! Solo queríamos poner en orden lo que dejaremos en herencia a los hijos", explicó ayer Danièle Le Guennec en una entrevista radiofónica. Y consideró indignante que acusen a su marido de haberse llevado las pinturas. "Uno no podía irse de la casa de 'monsieur' Picasso tan fácilmente", dijo al diario 'Le Parisien'. "Estaba la secretaria de Picasso, una pareja de porteros y una institutriz; ¡no tenemos nada que reprocharnos!".

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