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UNA ACADÉMICA ARAGONESA

Puértolas entra en la Academia bajo el cobijo de los secundarios del Quijote

La escritora zaragozana leyó este domingo su discurso de ingreso. Su candidatura fue respaldada por José Antonio Pascual, Luis Mateo Díez y Carmen Iglesias. Ocupará el sillón 'g' de la institución.

Puértolas, seguida por los académicos José María Merino y José Luis Borau
Puértolas entra en la Real Academia bajo el cobijo de los secundarios del Quijote
EFE

Soledad Puértolas ingresó este domingo en la RAE bajo el "cobijo" del Quijote, "la gran novela de la lengua castellana" y un "estímulo continuo para los escritores". La escritora aragoneas, quinta mujer académica, reconoció que su ingreso supone "un honor inigualable e imprevisto".

Bajo el título de 'Aliados. Los personajes secundarios del Quijote', Puértolas leyó un discurso de ingreso con el que ha pretendido rendir "un pequeño tributo" a los personajes en quienes Don Quijote encontró "aliento, estímulo, comprensión, amistad, compañía o una clase de complicidad, fugaz o permanente, inmediata o simbólica".

"Escogí como tema central de mi discurso los personajes secundarios del Quijote, y lo hice de forma instintiva, nada premeditada. Tengo debilidad por los secundarios, por aquellos a quienes, en los diferentes órdenes de la vida y del arte, les toca ocupar posiciones marginales", dijo la autora.

En esta misma línea, alegó que escribe ficciones para convertir en "protagonistas a personajes que, antes de ser escogidos, podían pertenecer al universo de lo secundario".

Las mujeres en el Quijote

Puértolas también destaca en su discurso la "diversidad de tipos femeninos" que encontramos en la genial obra de Cervantes: Marcela, la hija del ventero, Dorotea, la duquesa, Altisidora y la inalcanzable Dulcinea, que, según Puértolas, no existe, y por ello "cada uno se la puede inventar a su modo".

En este sentido Soledad Puértolas indicó que la relación de Don Quijote con las mujeres "viene marcada por la figura de Dulcinea, la dama que todo caballero andante ha de tener, la justificación última de sus hazañas".

Pero a Don Quijote "le gusta el juego del amor" e "intenta zanjar el delicado asunto de su relación con las mujeres ateniéndose a un principio caballeresco: el corazón del caballero pertenece a su dama.", señaló la autora.

Para Soledad Puértolas, el Quijote es una "novela de ideas" y una "lección constante". "En cada una de sus líneas, en cada uno de sus episodios, en los primeros planos, en los planos de fondo, en el centro de la acción, en todos los rincones de la obra encontramos la expresión idónea, genial", subrayó.

La lengua, "aliada esencial"

Por otra parte, Puértolas indicó que la lengua ha sido desde siempre su "aliada esencial" por su "capacidad de ser moldeada, de adaptarse a los más variados y extraordinarios hechos, sueños y fantasías". "Y ha supuesto para mí uno de los grandes regalos de la vida", confesó.

Asimismo, Puértolas declaró que el Quijote "nos muestra el mundo del yo, de la voluntad personal, de los sueños personales. No es un cuento. Es el cuento, la novela de Cervantes. Nos ponemos a hablar de don Quijote, de Sancho, de Dulcinea, de Marcela, de Dorotea, del Caballero del Verde Gabán, del bandolero Roque Guinart, y acabamos hablando de Cervantes y de su empeño por conseguir la inmortalidad".

Igualmente la autora subrayó que el Quijote es un "tratado sobre la literatura" y, al mismo tiempo, "un tratado sobre la vida". "Esta es la obra de Cervantes. La literatura como metáfora de la vida. La locura como metáfora de la literatura".

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