Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

MÚSICA

"Me desvela el anhelo de perfección, como intérprete y como compositor"

El excepcional pianista cubano actúa esta noche (a las 20.00, en la sala Multiusos) en formato quinteto dentro del Festival de Jazz de Zaragoza. Mañana ofrecerá una 'masterclass' (a las 12.00) en el Conservatorio Superior de Música de Aragón.

"Me desvela el anhelo de perfección, como intérprete y como compositor"
"Me desvela el anhelo de perfección, como intérprete y como compositor"

El piano caribeño suele dejar huella jazzística en Zaragoza: Chucho Valdés, Michael Camilo... y ahora Gonzalo Rubalcaba. ¿Qué le define a usted como artista?

Que soy bajito, moreno, cubano y tengo 47 años. Lo demás es música. Quisiera pensar que tengo una conciencia de los códigos y referencias que manejo en la música, y que he evolucionado con los años para ser mejor. Mi familia está muy enraizada con la música tradicional cubana, y antes de ir a la escuela ya escuché mucha: danzón, sobre todo, entre otros géneros cubanos y la tradición afro. De ahí pasé a la escuela clásica; después, en tercer lugar, me encuentro con el jazz, la experimentación y la fusión. Esas etapas me han definido.

¿Qué le quita el sueño como profesional, después de todos los éxitos cosechados en su carrera?

Me desvela el anhelo de la perfección, como le ocurre a tanta gente en otras áreas. Nuestras limitaciones como seres humanos hacen que persigamos con anhelo esa exquisitez; en mi caso, la busco como intérprete y compositor, en lo intrínseco de lo formal, en el componente métrico y armónico, en la espiritualidad de la música que uno hace; además, necesito un manejo holgado en el instrumento, para que haya menos barreras de expresión a lo que uno se imagina en la cabeza.

En su biografía hay un antes y un después del encuentro con Dizzy Gillespie.

Tuvo un impacto tremendo en mi vida profesional. Creyó en mí en aquella visita que hizo a La Habana cuando yo tenía apenas 21 años: estuvo una semana y me dejó enseñanzas equivalentes a tres años de libros y audiciones. Cuando empecé a salir por el mundo como líder de mi banda, encontré promotores y público de muchos sitios que sabían de mí por lo que había contado Dizzy. Le encantaba Cuba y yo tuve la suerte de recibir su empujón. Luego vino Charlie Haden, otra gran referencia de fortísimos lazos, con quien eventualmente colaboré por muchos años.

También está Chucho Valdés, que toca aquí la semana que viene.

Otra inspiración. Sus improvisaciones, sobre todo. En su etapa casi desconocida de trío de piano, bajo y batá, en Cuba, me abrió los ojos y la ilusión. Ese aparente descuido, el lenguaje fresco y atrevido. Ojalá un día Chucho recupere ese formato para los escenarios.

Con ese pasado, ¿tuvo siempre claro que iba a ser músico? ¿Nunca le tentó la astronomía?

Siempre pensé en ser músico, no recuerdo un momento de vacilación. Mis primeros recuerdos con 4 o 5 años ya se vinculan a la música, debido a mi entorno familiar: fue una autodefinición, una necesidad. Empecé por la percusión y luego vino todo lo demás.

Etiquetas