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SE SIENTE "OBLIGADO A RECHAZARLO"

Sierra renuncia a su premio de 30.000 euros

El galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas renuncia al premio que le otorga un Estado, según el artista, "participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal".

El artista español Santiago Sierra
Santiago Sierra renuncia a su premio de 30.000 euros
EFE

Santiago Sierra dijo hoy "no" al Premio Nacional de Artes Plásticas 2010 que ganó ayer, aduciendo que es "un artista serio" en una carta dirigida a Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, y publicada hoy en su blog "Contradicciones".

En su misiva, el artista agradece "a los profesionales del arte" que le recordaron y evaluaron "en el modo en que lo han hecho".

"No obstante -añade-, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes".

Asimismo, Sierra afirma que "en este momento" "el arte" le "ha otorgado una libertad" a la que no está "dispuesto a renunciar".

"Consecuentemente", su "sentido común", explica, le obliga a "rechazar" el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010, que "instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado", objeta.

"Un Estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común, sin importar qué partido ocupe el puesto", escribe Santiago Sierra.

"Un Estado -argumenta el artista- que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local. El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos", sentencia Sierra.

Defensor del lema "¡Salud y libertad!", Santiago Sierra ideó para el Pabellón de España de la Bienal de Arte de Venecia 2003 la obra "Palabra tapada", en la que el artista pedía que se solicitara un documento de identidad español para entrar al lugar, propuesta que causó mucha polémica.

Sierra es autor también de otros muchos trabajos conceptuales controvertidos, como el montaje que llevó a cabo, en 2006, en una sinagoga alemana y que llevaba por título "245 Kubikmeter" ("245 metros cúbicos"), con el que trataba de transmitir al público la sensación de las cámaras de gas nazis.

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