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Un viaje sobre dos ruedas por el pentagrama

El alcañizano Carlos Vallés fue campeón de biketrial. Hoy, ya como músico, actúa en la Sala Galve con el cuarteto Versus.

El Cuarteto Versus son todos para uno. Como los mosqueteros, pero sustituyendo las espadas por sus respectivos arcos. Carlos Vallés es el último a la derecha.
Un viaje sobre dos ruedas por el pentagrama

¿Ciencias o letras? ¿Estudiar o trabajar? Llega un punto en el que toca tomar una decisión. La de Carlos Vallés no era fácil... ni usual. Porque este alcañizano se plantó a los 16 y tuvo que decidir entre deporte y música. Emular a Indurain o a Zubin Mehta, algo que, hasta entonces, había compaginado bien. "A los 12 años, dejé la bici y empecé con la moto -cuenta-. Si seguía compitiendo tenía que dejar de tocar. Y al revés. Opté por la música y nunca me he arrepentido". Y eso que su currículum hacía pensar lo contrario: con solo 12 años, se proclamó campeón mundial de biketrial en benjamines, tras competir en países como Japón, Eslovaquia o la República Checa. "Tengo muchos recuerdos de entonces. Fueron experiencias muy gratas, que me marcaron mucho. Aunque para un niño de esa edad un Mundial suponía presión, no lo tomaba como 'tengo que ser el mejor', sino como 'voy a hacerlo bien", rememora.

Ya entonces, en una entrevista en HERALDO, hablaba sobre sus hobbies: "Nunca me aburro en nada y me gusta mucho la música clásica". Al final, Bach, al que considera padre de toda la música, ganó la partida, pero esta pasión también le ha hecho recorrer mundo: ha estudiado en Barcelona o Estados Unidos y, ahora, sigue formándose en Suiza. Pertenece al Cuarteto Versus, compuesto por músicos de la Escuela Superior de Música de Cataluña y formados al amparo del Cuarteto Casals. "Me gusta mucho la música de cámara -explica-, un género poco conocido hasta hace diez años, pero de gran auge en Europa, donde existen formaciones de gran éxito. Nosotros estamos empezando a lanzar nuestra carrera, a base de gran esfuerzo porque ensayamos muchísimo". Además de los recitales, el grupo, con cuatro años de vida, ya ha creado melodías para anuncios de televisión y bandas sonoras para cortometrajes. Pero el directo sigue siendo primordial. Hoy, actúan en el Auditorio de Zaragoza, en la Sala Luis Galve, a las 19.30, lo que supone un acicate para Carlos: en su tierra y en un escenario así. "El resto del grupo son de Madrid, Valladolid y Barcelona. Sí conocen el Auditorio, pero no esta sala en concreto, aunque ya saben que está muy bien", afirma. Estando tan cerca, será momento de volver a Alcañiz, donde reconoce parar poco. "Lo echo de menos, pero no puedo estar en todos los lados", justifica. Allí, podrá conocer Motorland y ver lo que se ha perdido por cambiar de vocación. "Me alegra que se haya construido, aunque lo mío fuera el trial. Cuando veo a antiguos compañeros como Toni Bou veo que podría estar allí si hubiera seguido. Pero a la vez estoy contento porque hago algo que me llena". Eso sí, para trasladarse día a día por Suiza, sigue eligiendo la bici. No en vano fue todo un campeón de las dos ruedas...

A los doce años, fue el mejor del mundo sobre la bici. Ya entonces, en una entrevista, declaraba: "Me gusta mucho la música clásica"

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