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ARTE

Ismael Smith: El mundo sofisticado de París

El Museo Pablo Gargallo exhibe 106 dibujos del artista catalán que aban-donó el arte para estudiar el cáncer.

Un visitante pasea por la sala del Pablo Gargallo donde se exponen los dibujos de Ismael Smith.
Ismael Smith: El mundo sofisticado de París
P. ETURA/AGP

Ismael Smith (Barcelona, 1886-White Plains, Estados Unidos, 1972) es un artista con leyenda. Se inclinó por la escultura y por el grabado, aunque también realizó numerosos dibujos: entre 1911 y 1914 firmó el 'Cuaderno de París', compuesto una cincuentena de páginas, que la Fundación Mapfre adquirió en 2001 y que conforman el grueso de la muestra que ayer se inauguraba en el Museo Pablo Gargallo.

Ismael Smith perteneció, con mayor o menor intensidad, al círculo de amigos del escultor de Maella, tal como decía ayer Rafael Ordóñez, responsable de la política de exposiciones del Ayuntamiento de Zaragoza y un gran especialista en la vida y la obra del autor de 'El Profeta'.

La novela de un artista

Daniel Restrepo, director adjunto del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, explicó que Smith era "un artista singular e interesante que realizó dibujos sugerentes y diferentes, que ilustró revistas y que se interesó por el cubismo", aunque no perteneció a ese movimiento. Ismael Smith nació en Barcelona y su primer apellido procedía de un antepasado inglés que se instaló en Tarragona como constructor de navíos.

Fue alumno de los escultores Agapito Vallmitjana y Josep Llimona, y poco a poco fue llamando la atención de la crítica y de los círculos artísticos. Eugenio d'Ors ya en 1907 lo saludó como "escultor noucentiste" y lo citaría en su 'Glosari'. En 1910, cuando ya tenía cierta fama de dandi y de decadente, recibiría una beca del ayuntamiento de su ciudad y se trasladaría a París. Restrepo y Ordóñez recordaron que había permanecido allí hasta 1914; luego daría clases, y recibiría un gran impulso de inspiración y de renovación creadora tras un viaje por Andalucía.

Más tarde realizó importantes grupos escultóricos y en 1919 se trasladó, siguiendo a sus hermanos, a Estados Unidos, en concreto a Nueva York. Trabajó mucho, sobre todo en grabado de asunto español (folclore andaluz, toros, asuntos cervantinos) y temas bíblicos, y regresaría a España, donde permaneció entre 1926 y 1930.

Poco después retornó a Nueva York y abandonaría progresivamente el arte, y se dedicaría a la investigación médica. Al parecer su hermano Francesc, según recordaba ayer Daniel Restrepo, se enriqueció con la Bolsa e Ismael, obsesivamente, se centró en la lucha contra el cáncer. Rafael Ordóñez recordó que había escrito muchos ensayos y manuscritos sobre los tumores, con la convicción de que había descubierto las causas de la enfermedad.

El estudio del cáncer (Isaac, otro hermano, murió de ese mal aciago en 1951) acabó por desequilibrarlo por completo. En 1960, cuando paseaba desnudo por la finca familiar de Irvington, fue detenido e ingresado en un sanatorio para enfermos mentales en Bloomingdale. Allí, recluido hasta su muerte en 1972, realizaría algunas cabezas de yeso.

Rostros, mujeres, salones

La exposición 'Cuadernos de París' consta de 106 dibujos, divididos en tres salas. "Smith, que dejó de exponer en 1937, captó el espíritu de su época. Le interesaba, sobre todo, la figura humana y los ambientes culturales de París. Captó la sociedad, el espíritu y la moda de la ciudad. Recogió los momentos que vivió: las mujeres sofisticas y elegantes de los salones de la buena sociedad -explicó Rafael Ordóñez-. Y también se ve que participó en las revistas ilustradas de la época, igual que le sucedió a Juan Gris".

En la muestra se percibe el espíritu modernista, las afinidades con el art-decó, el diálogo con artistas como Anglada Camarasa o Gustave Moreau, un homenaje probablemente a Isadora Duncan; piezas que parecen próximas al mundo de Casas, ll, Rusiñol o Joaquim Sunyer, pero también al de Rafael de Penagos; varias cabezas de "un cubismo imperfecto", algunos desnudos o dibujos de moda. Se añade el apunte y el original de un ex-libris que realizó para la bailarina Tórtola Valencia, que ya diseñó en Nueva York.

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