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CHARLA

Antonio Muñoz Molina reivindica en Zaragoza el valor de la enseñanza

El escritor y académico abrió el ciclo 'Cuatro visiones de la cultura española' con 'Elogio al conocimiento'.

"No hay desarrollo sin educación y no hay democracia sin educación", sentenciaba ayer Antonio Muñoz Molina, y agregaba que esto último se debe a que el funcionamiento de la democracia se basa en la existencia de "ciudadanos soberanos capaces de tomar decisiones racionales a partir de una apreciación lo más ajustada posible de la realidad". Cosa que, según subrayó, no es posible sin adquirir conocimientos, por lo que reivindicó "el valor de la educación como instrucción pública", además de como "mecanismo y palanca de mejora y ascenso social para las personas".

Muñoz Molina, que ofreció en Zaragoza una charla titulada 'Elogio al conocimiento' para inaugurar el ciclo 'Cuatro visiones de la cultura española', lamentaba que eso que "suena fácil y evidente" se haya visto perjudicado por "un descrédito muy fuerte del conocimiento a lo largo de mucho tiempo". Según el autor de 'El jinete polaco', tras la llegada de la democracia se produjo "una degradación" del sistema educativo "en nombre de ideas igualitarias", lo que "paradójicamente lleva a la desigualdad".

Aludiendo a su propia biografía, Muñoz Molina -hijo de campesinos andaluces- afirmó: "La generación de mis padres eran niños durante la Guerra Civil y apenas tuvieron educación, y eso les impidió el progreso social. Y a muchos de nosotros lo que nos salvó fue la escuela y el instituto".

Además, remarcó que las carencias de una deficiente educación también impiden que un país pueda "aprovechar al máximo las potencialidades de sus ciudadanos". "Eso ocurre en los países musulmanes, son países destinados a la pobreza, porque un país en el que la mitad de la población -las mujeres- está fuera del sistema educativo, no puede ser próspero"

Explicó que el bajón en la calidad de la enseñanza en España empezó con unas "ideas pedagógicas bienintencionadas que sugerían que las personas no necesitan aprender, sino manifestar su creatividad", que desdeñaban el valor del esfuerzo en favor de "lo placentero y lúdico" y convertían "al maestro en un 'showman'".

Según su criterio, "el aprendizaje no tiene por qué ser un valle de lágrimas", pero tampoco "un circo". "No hay nada más estimulante que aprender", aseguró, y agregó que instruirse proporciona "más posibilidades de felicidad".

Matizó que se trata de fomentar una educación que busque la excelencia al permitir a cada cual "desarrollar al máximo sus capacidades". Cosa que, según él, no es algo "elitista", ya que "no se trata de que todo el mundo tenga que ser ingeniero, sino de que se pueda llegar a ser igualmente un excelente cocinero, mecánico o pediatra".

La calidad del idioma

Acerca de la posible influencia de los medios de comuniación en el idioma, Muñoz Molina dijo que lo que degrada el lenguaje "no es el medio ni la tecnología, sino la ignorancia, la falta de verdad de los que lo usan en público, que muchas veces lo usan para engañarnos". A su juicio, "si el lenguaje público es pobre y embustero, la lengua se degrada. Y una lengua pobre implica un pensamiento pobre", advirtió .

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