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El moralista Gil de Biedma

Coinciden varios libros sobre la vida, la obra y las amistades del poeta catalán.

Jaime Gil de Bidema, José Agustín Goysisolo, Carlos Barral y Josep Maria Castellet.
El moralista Gil de Biedma
ORIOL MASPONS

‘Correspondencia’. J. Gil de Biedma. Lumen. Barna, 2010. ‘Cartas y artículos’. Juan Ferraté. Acantilado. Barna, 2009. ‘Obras. Poesía y prosa’. Gil de Biedma. G. Gutenberg. Edición de Nicanor Vélez. Barna, 2010.

Queda algo nuevo por decir acerca de Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) veinte años después de su muerte? Parece que sí, pues, tras la polémica película ‘El cónsul de Sodoma’, dirigida por Sigfrid Monleón, que es a su vez adaptación de la biografía que del poeta hizo Miguel Dalmau para Circe, la novedad incesante que continúa siendo ‘Las personas del verbo’, la breve recopilación poética que ordenó Gil de Biedma en vida, sigue gozando del favor del público, cuando un alumno de primero de Bachillerato de un instituto cualquiera escoge su poema ‘Volver’ como poema de la semana como cuando se recuerdan en cualquier blog los poemas ‘Apología y petición’ o ‘Noche triste de octubre, 1959’, con motivo de la crisis económica que golpea a España, por poner sólo dos ejemplos de que, pese a su autor, sigue habiendo cosecha donde elegir.

Epístolas y otros textos

Esa cosecha vuelve a materializarse ahora en dos novedades editoriales que se complementan entre sí. La primera de ellas es el epistolario ‘El argumento de la obra’, que ofrece Lumen al cuidado de Andreu Jaume y tiene como precedente el volumen Jaime Gil de Biedma.

‘Cartas y artículos’, de Juan Ferraté, aparecido en Acantilado (el cuidadísimo sello, en rojo y negro, que dirige el editor y estudioso Jaume Vallcorba) y que Jaume incorpora en el suyo, mostrando a Gil de Biedma como autor de cartas inmerso en “un género literario de larga y fecunda tradición, quizá no tanto en España como en Francia y, sobre todo, en Inglaterra, su país de adopción espiritual”. Pero Jaume, además, informa de que, a falta de la autobiografía que Jaime Gil de Biedma nunca llegó a escribir, “el criterio que ha informado la selección y disposición de esta correspondencia se ha basado en el indisimulado propósito de montar una secuencia autobiográfica, de tal modo que el conjunto pueda leerse como una memoria intelectual y moral, una crónica a la vez íntima y pública donde se proyecte -aunque sea con la intermitencia fantasmagórica del fragmento- tanto la evolución literaria del autor como el retrato coral de su grupo poético y por tanto la imagen de la época y el país en que le tocó vivir”.

La poesía del prosista

En esa “secuencia autobiográfica” se revela la calidad que Gil de Biedma tenía como prosista, reconocida por Juan Ferraté, quien lo veía con más aptitudes para la prosa que para la poesía dado su talento analítico, lo que podría explicar la temprana “sequía poética” de su autor, quien tiene en sus cartas como “compañeros de viaje”, recordando el título de su primer libro, a amigos como Carlos Barral, los hermanos Ferrater, María Zambrano, José Agustín Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Pere Gimferrer, Danubio Torres, Luis García Montero o Dionisio Cañas, preparador éste último de ‘Volver’, antología para Cátedra de la poesía de Jaime Gil de Biedma, quien le ruega que no escriba sobre el erotismo en ella a fin de no complicarle más la vida, sabedor el poeta como era de que su vida se apagaba a causa del SIDA.

Este epistolario sirve de complemento al volumen ‘Obras. Poesía y prosa’ del poeta barcelonés, que recoge, con introducción de James Valender y edición de Nicanor Vélez para Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, su poesía en ‘Las personas del verbo’, su prosa memorialística en el ‘Retrato del artista en 1956’ y sus ensayos en ‘El pie de la letra’, así como, en novedoso apéndice, algunos poemas sueltos, sus versiones de otros poetas, fundamentalmente ingleses, y la obra teatral de Bertolt Brecht ‘La vida del rey Eduardo II de Inglaterra’, “puesta en verso irregular castellano por Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral”, como dice la nota introductoria a dicha versión, que, al parecer, fue más obra del primero que del segundo de los poetas citados.

Palabras en la Residencia

Forman parte también de ese apéndice la lectura de poemas que Gil de Biedma ofreció en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1988 y algunas entrevistas que ya había recopilado Javier Pérez Escohotado en el volumen Jaime Gil de Biedma. ‘Conversaciones’ para El Aleph en 2002, exceptuando conferencias y entrevistas aparecidas en otros medios impresos.

Dicho lo cual, cabe decir que, no obstante la calidad como prosista de Jaime Gil de Biedma, su apuesta más arriesgada fue en el campo de la poesía, en el que figura ‘Las personas del verbo’, libro integrado por los tres únicos títulos que escribió: ‘Compañeros de viaje’, ‘Moralidades’ y ‘Poemas póstumos’.

En ese conjunto, con un centenar escaso de poemas, Jaime Gil de Biedma se revela como “uno de los grandes moralistas que ha dado la lírica española moderna” y, también, como uno de los poetas más influyentes de la poesía española contemporánea haciendo suyo el lema “menos es más”.

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