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CINE

La caspa se rueda mejor en tres dimensiones

Santiago Segura dirige y protagoniza estos días en Madrid la cuarta entrega de la saga cómica sobre el policía corrupto.

Santiago Segura, durante el rodaje de 'Torrente 4', la primera comedia española en 3D.
La caspa se rueda mejor en tres dimensiones
PAOLA ARDIZZONI / EFE

Veinte kilos de más, ocho millones de euros, diez semanas de rodaje y una generosa dosis de caspa son los ingredientes que, ahora en tres dimensiones, alumbran a 'Torrente 4', la recuperación del antihéroe más rentable de Santiago Segura que se rueda estos días en Madrid.

"¿Qué más miserias puedo contar de este individuo?", se pregunta Segura cada vez que acaba de rodar una entrega de este ex policía mugriento, machista, nostálgico del franquismo y fan del Atlético de Madrid. Pero la vida diaria le va llenando de nuevas ideas, porque "lo cutre existe y está ahí", ha afirmado el actor y director en un encuentro con los medios.

"No soy un pesado. Del último hace cinco años. En Estados Unidos viven de las secuelas y ni se cuestiona", se justifica. Después de dar el pelotazo en la primera entrega y despilfarrar en Marbella, Torrente está, como buen español de clase media baja, "en la miseria económica absoluta, en el pozo más hondo de la negrura".

En la escena que se grabó ayer se propuso destruir un centro comercial de las afueras de Madrid y preparó una huida en el coche que se exhibe en un stand promocional. "Estamos rodando el final", explicó Segura, quien se mostró cauteloso para no desvelar detalles de la trama: los cameos (Belén Esteban, Kun Agüero o Ana Obregón) han sido confirmados por los implicados, pero no por el director.

Confesó tímidamente que le ha "tirado los tejos" a Fernando Alonso para una aparición, aseguró también que se podrá ver a Fernando Esteso, aunque para Andrés Pajares al final no encontró un hueco. Y, desde luego, elogió a su fichaje estelar, Kiko Rivera: "Siempre me ha parecido muy cómico".

Esta pasión por lo episódico y lo no profesional tiene su explicación. "Hay actores que me encantan, pero sé exactamente lo que van a hacer". Y así, con un futbolista o personajes de la prensa rosa se abre a la sorpresa.

"Torrente siempre está en la cuerda floja. La gente no sé si va a decir, '¿pero qué mierda es esta?'", confesó, aunque hasta ahora las cifras le han compensado el riesgo.

Para la cuarta parte, da una pirueta técnica al asumir las complicaciones del rodaje en 3D y ni afirmó ni desmintió el rumor de que Torrente llegará a "lanzar" un moco al espectador. "Torrente me facilita rodar con un poco de libertad y contar lo que quiero contar a través de él", aseguró.

Segura dijo que solo con esa "imagen de marca" puede conseguir una financiación impensable para otros proyectos. Y entre Torrente y Torrente, ha diversificado su actividad hacia el teatro musical y, en los próximos meses, estrenará como actor en Venecia 'Balada triste de trompeta', de Álex de la Iglesia, y en San Sebastián 'El gran Vázquez', de Óscar Aibar. Aunque admite la verdad: "Por la calle, la mayoría me llama Torrente".

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