Ocio y Cultura
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MÚSICA

Zaragoza pone sordina a su ocio en agosto

Aunque casi todas las capitales de interior se convierten en páramos culturales en este mes, el caso zaragozano es uno de los más flagrantes.

El Anfiteatro Ranillas, durante uno de los conciertos de los Festivales del Ebro 2010
Zaragoza pone sordina a su ocio en agosto
OLIVER DUCH

Zaragoza cierra por vacaciones en agosto. No es un fenómeno aislado en el gremio de las capitales de provincia españolas, pero a orillas del Ebro la cosa se recrudece. Los amalgamantes y muy heterogéneos Festivales del Ebro se acabaron la penúltima semana de julio, con un eco mediano en la respuesta del público a las propuestas más ambiciosas -se rescató Ranillas como espacio, pero no acaba de enganchar al personal- y en agosto, como en el salvaje oeste de las películas: se pueden ver las plantas salsolas rodando por los espacios vacíos de gente y propuestas.

En Pamplona, después de entonar el 'Pobre de mí' el 14 de julio, el Ayuntamiento se ha sacado de la manga el programa Ciudadelarte en el céntrico Parque de la Ciudadela. Más de 50 actividades desde finales de julio hasta el 3 de septiembre, con la etiqueta 'un poco de todo para todos'. La Mala Rodríguez y Pereza en los conciertos populares, jazz, jóvenes intérpretes del Conservatorio, exposiciones plásticas, teatro, danza, Héctor Alterio recitando poesía, menús con música a cargo de los chefs locales... todos los días hay algo a lo que asirse, vaya.

En Huesca, los sanlorenzos marcaron la pauta hasta el día 14. Luego, poca cosa hasta septiembre: ayer hubo concierto en el Casino, como parte de un ciclo dominical que contó en esta ocasión con los boleros de Elena Vallejo y Luis Arellano, acompañados al piano por Carlos Faxas. En Logroño, aunque la actividad se aleja de la capital para centrarse en los festivales de Nájera, Torrecilla, Arnedo o Santo Domingo, la Universidad de la Rioja programa talleres populares y el Instituto Riojano de la Juventud lleva seis años organizando su Agosto Clandestino: un foro que da voz a nuevos poetas locales y de otras Comunidades Autónomas.

Las excepciones y el modelo

En el páramo zaragozano ha brillado una actividad: el festival Out of Mind, un debutante que ofrece en cuatro fines de semana talleres de iniciación a la 'performance', poesía de acción, teatro de calle, música experimental, videojockeys... un 'despeine' prometedor que tiene vocación de continuidad.

El Centro Joaquín Roncal del CAI-ASC es otra excepción de la regla: una programación variada de cine, exposiciones, conciertos y teatro proporciona a los 'rodríguez' agostíes una opción diaria de entretenimiento. Lo mismo ocurre con la Filmoteca de la Casa de los Morlanes, los miércoles de jazz en la sala Fox, el rock en el Arena o los apacibles conciertos el Foro Romano todos los viernes. Pero el 90 por ciento de las salas de conciertos cierra, y se echan en falta más actividades al aire libre: el cine, por ejemplo, que tan buen resultado dio en el pasado y que este año se ha vuelto a poner de moda con el Open Air de Madrid. En Madrid está la gran referencia de la actividad cultural de agosto lejos de la zonas costeras: los Veranos de la Villa, que acaban hoy tras dos meses de alucinante programación. La cuestión presupuestaria no es comparable, pero...

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