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FESTIVAL

Jotas y mariachis comparten escenario

Grupos folclóricos de seis países, incluido uno aragonés, recorren 9 pueblos de Teruel con el festival Festifalk.

El grupo mejicano Magisterio, durante su actuación en Villarquemado dentro del festival Festifalk.
Jotas y mariachis comparten escenario
JORGE ESCUDERO

Grupos folclóricos de Rusia, Martinica, Perú, México y Turquía muestran durante toda la semana una parte fundamental de la cultura popular de estos países en nueve localidades de la provincia de Teruel dentro del festival Festifalk, que este año, con su XVIII edición, alcanza la mayoría de edad. Desde que nació, en Alcalá de la Selva, el certamen se ha extendido, empujado por el interés popular por la música tradicional, a Villarquemado, La Puebla de Valverde, Santa Eulalia, Mezquita de Jarque, Albarracín, Celadas, Cedrillas y Monreal del Campo. A partir de mañana, día 20, los grupos invitados compartirán escenario con el folklore aragonés de la asociación Ciudad de los Amantes y la percusión de los tambores y bombos de Alcalá.

El director de Festifalk, Jesús Sánchez, explica que la buena salud del festival refleja el interés que la música y los bailes tradicionales despiertan entre el público. "A los turolenses les gusta conocer el folklore que nace de otros pueblos", dice. Los preferidos son las músicas rítmicas y los bailes espectaculares, como los procedentes de países iberoamericanos o del Este de Europa, respectivamente. También ayuda, como ocurre este año con México y Perú, la afinidad cultural.

Para mantener el interés de los espectadores, los organizadores procuran no repetir países participantes y se aseguran, a través de vídeos o grabaciones, de la calidad de los grupos. No pueden decepcionar porque las jornadas del festival "se han convertido en una fiesta local más para los pueblos", explica Jesús Sánchez.

Este año, uno de los grupos más celebrados es Magisterio, de Chiapas (México). Su periplo turolense empezó el martes en Villarquemado y siguió ayer por Santa Eulalia. Su director y coreógrafo, José de Jesús Matuz, afirma que el público español y, en especial el turolense, les ha dado "una magnífica acogida". A su juicio, los espectadores se "identifican" con el folklore mejicano por su proximidad cultural y, sobre todo, por la proyección mundial de su principal manifestación, los mariachis. La música y los bailes charros "no pueden faltar en ninguna celebración mejicana", admite Matuz. Tampoco faltaron en Villarquemado, junto con danzas criollas y precolombinas.

El alcalde, Federico Serrano, explica que el pueblo se incorporó al festival ante la excelente acogida que tenía en Alcalá de la Selva. Reconoce que, a pesar de la crisis, el coste para el Ayuntamiento es "asequible". Además, garantiza el éxito de público. Las 600 localidades del pabellón polideportivo se quedaron cortas para acoger a los espectadores, muchos de ellos habituales del festival. María Rosa Álvarez, que lleva cinco años asistiendo, afirma que Festifalk le permite "conocer otros países a través de su folclore".

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