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ARTE

Joan Casellas: "A diferencia del teatro, el arte en acción utiliza una escenografía real"

Intentó masticar una postal de 'La Gioconda' delante del mismo cuadro en el Louvre, aunque no lo consiguió. Con motivo del Festival Out of Mind dará una charla y hará una 'performance'.

Joan Casellas, en su singular 'performance' 'Acción marina'.
Joan Casellas: "A diferencia del teatro, el arte en acción utiliza una escenografía real"
J. C.

Es usted teórico de la 'performance' o arte de acción, ¿cómo definiría estos dos términos?

El arte de acción bebe de diferentes fuentes: de la poesía teatral, de la expresión corporal, de la escultura? La primera forma que lo define como tal es la palabra 'happening', que la inventó el escultor Allan Kaprow en 1958 y significa 'está pasando'. Kaprow levantaba instalaciones transitables y el público intervenía en sus construcciones e incluso las modificaba. Lo importante es el espacio donde se comunica, que puede ser cualquiera. En ese sentido es muy antagónico al teatro, porque el teatro representa, y la acción presenta.

Sin embargo, el Festival Out of Mind zaragozano se desarrolla en la calle.

Sí, y es una propuesta muy válida porque la calle tiene una importante capacidad de sorpresa, ha sido siempre un lugar importante para el arte de acción. El público puede ser convocado, pero también estará la persona que pasaba por allí y que no se lo esperaba. Es un espacio libre, de todo el mundo. A diferencia del teatro, utiliza escenografía real, no es una réplica de nada.

El Out of Mind lo organiza Artix Espacio creativo, ¿cómo valora su trabajo? ¿Los conocía?

No, no los conocía, pero estoy muy contento de haberlo hecho porque es muy importante la renovación en el arte de acción y el festival está muy bien planteado.

¿En qué consistirá lo que hará hoy en la plaza de San Agustín?

Dependerá mucho del momento. Yo tengo alguna idea de lo que quiero hacer y hace quince días visité la plaza San Agustín, que no la conocía. Estuve mirando puntos de espacio y más cosas, pero mi trabajo se relaciona inmediatamente con el contexto, no solo del lugar físico, sino también con la gente. No es lo mismo si hay muchas personas o pocas, o si están distantes o no. Según vea iré modulando la acción, muchas veces he llegado a cambiar la acción un segundo antes de empezar.

Unas horas antes dará una de las cuatro charlas que hay programadas en el Centro de Historia, ¿sobre qué hablará?

La conferencia se llama '3 verdades y 7 mentiras sobre el arte de acción'. Explicaré mi posición sobre lo que es el arte de acción y los tópicos que existen. Por ejemplo, yo prefiero utilizar el término de arte en acción, no 'performance', que es mucho más famoso.

¿Por qué?

Porque es una muestra más del dominio de la cultura anglosajona, y el lenguaje tiene mucha importancia. Está bien utilizar términos de todas las culturas, pero a veces uno piensa que si lo mismo lo nombra en inglés va a tener más éxito. A lo mejor es verdad y vende más, pero en todo caso a mí no me interesa.

Es usted de Barcelona y pasó una buena temporada en Nueva York, ¿cuánto tiempo?

Estuve cinco años, desde 1986 a 1991, e hice varias exposiciones sobre lo que trabajaba en ese momento: escultura y pintura. Cuando regresé a Barcelona me replanteé muchas cosas, y una era hacer la carrera de Bellas Artes, aunque ya había hecho Artes y Oficios.

¿Cuándo tuvo su primer contacto con el arte de acción?

Cuando regresé de Nueva York tuve un choque con el mercado del arte. Había siempre tensiones para producir más y al final, aunque vendiese, siempre terminaba gastando más dinero del que ingresaba. En Barcelona me replanteé cómo continuar con mi actividad artística e incluso si dejarla. Entonces retomé mis orígenes con el arte de acción. No me exigía ningún tipo de material, ni de estudios, ni de transportes?

En su crítica al mercado del arte, una de sus acciones en París fue masticar y rumiar una imagen de 'La Gioconda'. Lo intentó hacer en el Louvre delante del mismo cuadro, ¿qué pasó?

Era algo simbólico. Para empezar, la palabra rumiar, según el diccionario, significa también pensar. Yo pedí permiso de mil maneras, como artista y como periodista. A pesar de que es una acción que no entrañaba ningún riesgo para el cuadro, me lo denegaron. Al final decidí hacerlo delante de uno de los muchísimos anuncios que hay en el Louvre, y que indican dónde está 'La Gioconda'.

Habría mucha vigilancia delante del cuadro, ¿no?

Es impresionante. Tú estás en el Louvre delante de 'La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana', un cuadro de Leonardo da Vinci importantísimo, y allí casi no hay nadie vigilando, lo podrías tocar si quisieras. Sin embargo, como 'La Gioconda' la han convertido en la publicidad principal del Louvre, es imposible hacer nada delante. Había siete u ocho trabajadores del museo vigilando el mínimo gesto de cualquier visitante para impedir que hiciera fotos. Es absurdo, ninguna foto que se haga podrá competir con las reproducciones que el mismo Louvre vende en su tienda. Con la imagen de 'La Gioconda' hay postales, libros, tazas de café..., cientos de objetos.

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