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Ocio y Cultura

ARTE

Camín, un viaje desde la figuración del mármol a la abstracción del hierro

El Museo Pablo Gargallo acoge desde ayer, y hasta el próximo 12 de septiembre, una retrospectiva que muestra la evolución artística del escultor asturiano.

Modelo a escala del Cristo de Monte Medo, creado por Camín en 1970. A ambos lados, sus manos.
Camín, un viaje desde la figuración del mármol a la abstracción del hierro
CARLOS MONCíN

Cuando Verónica y su hermana Mónica eran muy pequeñas, su padre, el artista asturiano Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929-2007), las llevaba a visitar museos y exposiciones. Entre sus piezas preferidas, su progenitor destacaba 'El profeta', de Pablo Gargallo. Ayer esta figura le dio la bienvenida a Verónica Rubio, nada más entrar al museo zaragozano dedicado al escultor aragonés, un espacio donde, hasta el próximo 12 de septiembre, se exhibirá la muestra 'Camín, en síntesis'.

Aunque Camín inició su carrera artística como pintor, llegando a obtener el Premio Nacional de Pintura en 1955, en esta retrospectiva únicamente se recoge una parte de las esculturas que fueron seleccionadas por el museo Barjola, de Gijón, en septiembre de 2009, para conmemorar el octogésimo aniversario de su nacimiento.

"La muestra constituye una síntesis de la nutrida e intensa investigación plástica desarrollada por este poliédrico artista, que se caracterizó por la diversidad de las disciplinas que practicó, así como por la gran versatilidad de sus obras", apuntó Soledad Álvarez, comisaria de esta exposición.

La muestra se divide en tres salas diferenciadas por los materiales que empleó el autor, quien mientras vivió expuso varias veces su obra en Zaragoza, y la época cronológica en la que fueron realizadas.

En una de las salas se recogen piezas realizadas en hierro y acero. En ellas destaca su dilatada experiencia con el angular, un material con el que Camín desarrolló un fructífero trabajo que puede verse en muchos espacios públicos de su ciudad, Gijón, y otras localidades próximas.

En la segunda sala, se muestran piezas de acero laminado y madera, material que emplea cuando el autor vuelve a vivir a Gijón, después de una estancia prolongada en Madrid. "Es en el momento en que establece su residencia en Valdediós, en plena naturaleza, cuando comienza a trabajar con la madera, primero tratada y luego en estado puro. Él era consciente de sus cualidades intrínsecas y de los cambios a los que este material se somete por culpa de la carcoma o las condiciones climatológicas, pero quería que sus esculturas evolucionaran", señaló Álvarez.

 

Escultura religiosa

En la última de las salas, el mármol y el bronce son las bases sobre las que se crearon piezas muy figurativas, donde la perfección de los acabados juega un papel determinante. Fueron realizadas en las décadas de los 60, 70 y 80. Se exhiben varios torsos y esculturas religiosas, como un modelo a escala del Cristo de Monte Medo (1970).

La escultura religiosa jugó un papel determinante en la vida creativa de Camín. De hecho, fue a partir de una intervención suya en una iglesia de Londres, la de San Vincent de Potters Bar, cuando dejó su trayectoria pictórica, que retomó más tarde, para dedicarse a la escultura.

"Para nosotras fue una enorme sorpresa porque a Londres se fue un pintor con bigote y volvió a casa un escultor con barba", recordó ayer su hija Verónica, quien ha recogido el testigo de su padre.

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