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Ocio y Cultura

MUCHACHITO BOMBO INFIERNO

"Con seis años ya flipaba con Peret"

Muchachito Bombo Infierno es rumba, rumbita y más. Jairo y su grupo abren hoy los conciertos de los Festivales del Ebro (a las 21.00).

La banda catalana Muchachito Bombo Infierno.
"Con seis años ya flipaba con Peret"
HERALDO

Don Jairo, o Muchacho si lo prefiere, se le espera con ganas por aquí. Marca usted la recuperación de un espacio que muchos creían perdido, el anfiteatro Ranillas.

Con el nombre me valen los dos. Sobre lo otro, aquí siempre lo paso muy bien. He visto el escenario y creo que podemos tener una noche muy bonita.

Lo suyo es fusión de la que apabulla, aunque da un poco de reparo usar ese término tan manido.

Se puede llamar así, porque cojo del Peret del 74, la 'blackxploitation' caló, las paradas rumberas. En el grupo somos de muchos sitios; en Barcelona somos de muchos sitios, realmente. Eso facilita lo de mezclar cosas. El otro día lo hablaba con Ratón, de Delinqüentes: no creo que ningún músico le haya puesto nombre a un estilo. Eso de los nombres es muy curioso, obedece a otras causas. Prefiero hablar de música en general, aunque los detalles haya que darlos.

En el último disco, 'Idas y vueltas', no puede haber más coherencia entre nombre y contenido. Hay un poco de todo. ¿Fue difícil meter todo eso en un mismo recipiente?

Nunca es igual lo de hacer un disco. Ahora contábamos con un lugar mágico, ese garaje que hemos adaptado para hacerlo nuestro taller de experimentos, con todo lo que nos hacía falta a mano. Hasta nos hemos animado a grabar a otra gente, a dar cancha por ahí. Creo que en el resultado se nota que vivimos un momento feliz: yo, personalmente, así me siento. Creo que el público también lo está, nos lo demuestran en cada concierto.

¿Cree apropiado decir que se nota un crecimiento en el sonido?

Vamos creciendo, sí, en todas direcciones -ríe- pero al pasar tanto rato contigo mismo, no eres un buen juez de tu historia. Trato de dejar que salgan las cosas, y en general funcionamos así en el grupo. Ya son cinco años juntos y sigo haciendo las canciones como lo hacía con Trimelón (de Naranjus, su grupo de los 90), agarrando las palabras y los bailes y poniéndolos en orden. A la hora de hacer canciones no puedes pensar en si les van a gustar a la gente o no, eso viene luego. Es como contar un chiste, lo sueltas y si es bueno, la gente se ríe, pero a veces el segundo es más difícil, porque se esperan cosas. Por suerte, el cariño ayuda?

¿A qué le canta Jairo Perera?

Cuando cantas abres tu ventana, la gente te ve la azotea y las tripas. Pasé mil años tocando y nadie me hacía caso. Tengo muchas canciones, de cada vez que me he sentado en un cuarto a ordenar los batiburrillos. En este último disco tenía 35 y me gustaron mucho 13, por ejemplo. Las otras no las tiro, les daré otra vuelta. De todas maneras, el arte efímero es muy gratificante, te hace sentirte vivo, y madurar. Es como pintar o cocinar: no hay normas inquebrantables. Con las canciones llegas con esas 13 y se las enseñas al grupo, para trabajarlas, ponerlas a saltar a la comba, ¿sabes? Y cuando todo el mundo las acaba bailando en el local, sabes que están ahí, es la satisfacción grande de haberlo conseguido.

Usted es de los artistas que menos parece sufrir el miedo escénico. ¿Verdad o espejismo?

El día que no tenga hormigas en la barriga? es una sensación idéntica a la que tienes delante de una chica que te gusta mucho: emoción, y nervios. Luego se convierte en otra cosa, claro.

¿A qué artistas que llegaron antes que usted al negocio tiene puestos en un pedestal?

Muchos. Con Trimelón hacíamos versiones de rumba catalana y ahí tienen que aparecer Kiko Veneno, y cosas de otros sitios como Pata Negra, claro. Sería pedante no reconocerlo. También a Elvis, ojo. Pero nadie como Peret: lo oí con seis años y ya flipaba?

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