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Ocio y Cultura

Una historia llena de despropósitos

El 24 de enero de 2009, se decidió que el Teatro Fleta de Zaragoza, emblema de la arquitectura racionalista aragonesa, firmado por José de Yarza, se conservará y servirá de sede para una renovada filmoteca. Terminaban así -al menos, en apariencia- ocho años de litigios, proyectos frustrados, demoliciones e inversiones millonarias que no han servido para nada.

Imagen de la rehabilitación del Teatro Fleta
Nueve años de obras frustradas
HERALDO

El 24 de enero de 2009, se decidió que el Teatro Fleta de Zaragoza, emblema de la arquitectura racionalista aragonesa, firmado por José de Yarza, se conservará y servirá de sede para una renovada filmoteca. Terminaban así -al menos, en apariencia- ocho años de litigios, proyectos frustrados, demoliciones e inversiones millonarias que no han servido para nada. Pero, al final, se ha impuesto lo que ellos defendieron siempre: la conservación del edificio y su uso como cine.

El Teatro Fleta se reconstruirá. Y volverá a ser lo que fue, un gran cine, después de que en 2008 el Consistorio desestimase levantar la protección vigente sobre los restos del escenario. Con aquella decisión el Ayuntamiento dio al traste definitivamente con los planes de la DGA y la Sociedad General de Autores (SGAE) para ese espacio. Lo cual ha generó la paralización de un proyecto que se ha convertido ya en una herida abierta en la ciudad y en una llaga en las carnes de la DGA. Han sido nueve años de obras frustrasdas.

La historia reciente del Teatro Fleta es un rosario de despropósitos técnicos y políticos que suman un elevado coste económico. En 1998, la DGA decidió comprar el inmueble por unos 7 millones de euros. En el año 2001, se adjudicaron unas obras de rehabilitación que resultaron fallidas, y que han supuesto otro desembolso desde entonces de más de 7 millones de euros. Además, la DGA destina cada año 200.000 euros para garantizar la estabilidad de lo que queda del Fleta y a pagar la vigilancia de la obra.

Ante este embrollo, cuando en 2005 la SGAE hizo su oferta (comprar la mitad del terreno, sufragar parte de la construcción del nuevo teatro y garantizar la gestión), la DGA consideró que era lo mejor que podía haber pasado.

Pero la "judicialización" que, según la DGA, ha hecho APUDEPA del proyecto (esta asociación llevó a los tribunales a la DGA, ha organizado campañas de recogidas de firmas y toda una estrategia de acoso y derribo contra todo lo que supusiera tocar lo que queda del teatro) y el empeño del Ayuntamiento en proteger los restos del Fleta acabaron por enterrar el proyecto de la SGAE.

En diciembre de 2007, APUDEPA comenzó una campaña de recogida de firmas para salvar el Fleta. Esperaba conseguir unas 3.000, que fueron aproximadamente las que se recogieron a finales del siglo XIX para salvar la Torre Nueva de la demolición, pero lograron muchas más.

El final de la historia del Fleta, por muy frustrante y escandaloso que resulte, habida cuenta de los millones de euros del erario público que se han evaporado en tantas idas y venidas, podría haber sido otro muy distinto si ellos no hubieran presentado una batalla tan tenaz y contundente en todas las instituciones.

Historia del Fleta

1954. El Teatro Fleta, una obra del arquitecto José de Yarza, fue inaugurado el 24 de febrero de 1955.

1998. El Fleta fue catalogado como Bien de Interés Arquitectónico en 1986. En 1993, el Ayuntamiento decide derribarlo. En 1998, la DGA lo compra por 1.170 millones de pesetas para rehabilitarlo.

2001. Comienzan las obras de rehabilitación. En 2002, aparecen restos arqueológicos y un año después, filtraciones en la capa freática. En 2004, la DGA reconoce que el proyecto original es inviable.

2009. La SGAE presentó un proyecto para el espacio del Fleta en 2005 que exigía la demolición total. La protección que tiene el edificio lo ha hecho inviable.

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