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Ocio y Cultura

OCIO

Me voy al museo a escuchar un concierto y al cine a ver el fútbol

El ocio actual propicia mezclas insólitas: bibliotecas en los bares, deporte en las salas de proyección, arte en los bancos....

Cines como los Yelmo o Cinesa han apostado por retrasmitir otros tipos de espectáculos, entre ellos, paridos de fútbol
Me voy al museo a escuchar un concierto y al cine a ver el fútbol
HERALDO

Me voy al cine para ver un partido de fútbol, pero primero pasaré por el bar a que me presten un libro y por el banco a ver una exposición. Y tal vez la próxima semana me anime a oír un concierto en un museo o un restaurante. Pero, ¿es que el mundo se ha vuelto loco? En el mercado del ocio, las cosas cada vez son menos lo que parecen. Espectáculos y artes saltan sus fronteras habituales proponiendo insólitos maridajes entre recintos y contenidos.

El público parece encantado con estas "nuevas emociones y experiencias", en palabras de Mar Díaz, gerente de los cines Yelmo Plaza Imperial, que, además de películas, programan conciertos, ópera y encuentros deportivos vía satélite. "El espectador ya no se conforma con disfrutar de las últimas películas en pantallas gigantes y con el mejor sonido, sino que nos demanda otro tipo de eventos", dice. "Nosotros intentamos hacerlo realidad, así de sencillo y así de complicado", apostilla.

Los datos confirman su teoría: "Los conciertos, que fueron la prueba pionera, tuvieron un rotundo éxito, con un llenado de salas de casi el 100%", precisa Díaz. Y los deportes, igual: en Zaragoza, "en el partido de fútbol F. C. Barcelona-Real Madrid que retransmitimos no cabía un alfiler, aforo completo", cuenta. Con los espectadores de cine menguando poco a poco, esto les abre un nuevo horizonte para rentabilizar el negocio.

Distinto es el caso de bancos y cajas de ahorros, cuyo beneficio por reservar en sus edificios de oficinas salas para exposiciones y espectáculos es más bien una cuestión de imagen y de conciencia. "Nuestro trabajo fundamental es comprar y vender dinero, pero hay una vocación de que los dividendos reviertan en la sociedad", explica José Luis Lasala, de Ibercaja. "Hay una doble función con la cultura: 'contaminamos' favorablemente a la sociedad y también cumplimos una función de mantener puestos de trabajo en ese sector, que sufriría un bache tremendo si las cajas desaparecieran", agrega.

Desde Caja Inmaculada -que dedica un 32 por ciento de su presupuesto de obra social a cultura- también subrayan que a ese "particular apoyo a los artistas plásticos, grupos de música y de teatro aragoneses" se añade una ventaja para el público: que las actividades "son gratuitas o tienen precios muy reducidos".

Sobre la posible competencia con locales privados dedicados expresamente a actividades culturales, en Cai precisan que "ponemos un extremo cuidado en no competir en lo comercial" y, al igual que Ibercaja, manifiestan su "voluntad de cooperación" con todo tipo de instituciones y empresas en materia cultural.

Para los ayuntamientos o ciertos bares y restaurantes, diversificar la actividad en sus recintos es simplemente una forma de hacerlos más atractivos y mejorar su servicio. El Ayuntamiento de Zaragoza creó los ciclos de conciertos del Museo del Foro Romano y el 'Música a voces' (en varios museos) con la convicción de que, aunque la acústica no fuese idónea, la experiencia de oír melodías en entornos tan singulares complacería a la audiencia, atraería a visitantes inusuales y daría a los artistas locales un nuevo ámbito de actuación.

En el sector gastronómico, el bar Birosta lleva ocho año sirviendo libros además de cafés, copas y comidas vegetarianas. "La biblioteca Frida Kahlo necesitaba un local y nos pareció genial compartir el nuestro; es un servicio más que no da dinero, pero qué más da, no todo va a ser dinero", explica Chema Marzo. Dice que "la gente se asombra" cuando ve las estantería llenas de volúmenes cerca de la barra.

Además, restaurantes como El Festín de Babel (con sus 'Noches de blanco mantel') o el del hotel Zentro (con sus cenas con jazz) han hecho que la música en vivo y una buena comida vayan unidos.

Mar Díaz apunta que el principal escollo para lograr que la gente acepte estas nuevas ofertas es "contactar con el público adecuado, hacerles llegar una noticia que no se hubiesen imaginado". Pero las posibilidades de éxito son inmensas, como está quedando demostrado. "En nuestro caso, muchas veces tenemos que limitar la entrada por la capacidad de las salas", aseguran en la Cai.

Los cines, a patadas. Cadenas como Yelmo (en la imagen) o Cinesa han apostado por transmitir en sus salas de cine otro tipo de espectáculos. Entre los que más éxito tienen están los partidos de fútbol, pero también se ofrece ópera desde grandes teatros y conciertos especiales, todo transmitido en alta definición.

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