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Ocio y Cultura

MÚSICA

La sala Devizio, de nuevo sin conciertos

El veterano local de Moncasi traslada las actuaciones que tenía programadas al Arena Rock.

Una orden municipal, derivada del enémiso problema con las licencias, prohíbe a la sala Devizio (Lozano Monzón, 5) celebrar conciertos, con lo que trasladará los que ya tenía programados a la sala Arena Rock (plaza de Utrillas). "No cerramos, nos prohíben dar conciertos, pero la sala permanece abierta para quien quiera tomar sus copas", explicaban ayer sus responsables.

Manuel Alonso, su propietario, se mostraba contrariado porque "el problema sigue estando en la indefinición de las licencias, dado que existe un desfase entre las ordenanzas municipales y la ley autonómica vigente", considera. Su licencia es la de 'cafetería con equipo musical', una mención que ya no existe en el catálogo de la DGA. Así, tras años de batallas y obstáculos legales, Alonso asegura que una sentencia en firme de hace dos años acredita que su equipo musical está autorizado y que su sala "tiene un aislamiento acústico superior de 103 decibelios, que es una barbaridad, según midieron en su día técnicos municipales".

"Aquí se han celebrado conciertos de ciclos patrocinados por el mismo Ayuntamiento y, de entre más de 50 actuaciones, solo ha habido dos incidentes acústicos que, además, están recurridos", comenta Alonso. La licencia de 'pub' o de 'café cantante' bastarían para que la sala Devizio pudiera volver a programar conciertos, si bien aún está pendiente de que se la califique conforme a lo que dicta la ley de 2006 de la DGA. La orden que les ha obligado a interrumpir su actividad les advierte del posible cierre del local "si continúan con una actividad para la que no tienen licencia".

La sala, una de las más veteranas de la zona de Moncasi, ha programado durante los últimos meses conciertos de artistas nacionales y extranjeros (The Fuzztones, Marky Ramone, Obus, Letz Zep) en los que han tenido que colgar el cartel de 'no hay entradas'. Sin embargo, el respaldo de público no ha sido acorde con el de algunos vecinos de la zona -principalmente de la Asociación La Huerva- que protestan ante el Consistorio por exceso de ruido o por el incumplimiento de horarios de cierre.

En los últimos meses, este tira y afloja ha obligado a la sala a suspender los conciertos hasta en tres ocasiones (la última el pasado mes de abril), si bien su mayor periodo de silencio duró la friolera de catorce años.

"No es de recibo que una ciudad que pretende ser capital cultural europea en 2016 impida continuar su labor a una sala de conciertos", opina el programador y promotor Alberto Gamarra quien, además, critica que se cercene la iniciativa privada en estos días que corren.

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