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Ocio y Cultura
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Rui Vieira

"Saura ama el fado y tiene un espíritu abierto"

Asesor del realizador oscense, ha participado en el encuentro Alcultur Zaragoza 2010 de España y Portugal.

Ruy Vieira, que posa en el Auditorio.
"Saura ama el fado y tiene un espíritu abierto"
ESTHER CASAS

"La Fundación Gulbenkian existe desde 1956. El ingeniero armenio Calouste Gulbenkian donó al morir su dinero para crear una gran fundación destinada a promover las actividades sociales y culturales en Portugal. Durante la dictadura de Salazar y de Caetano hizo todo lo que pudo, abrió el horizonte del país y se convirtió en la única fundación existente. Ahora, sigue siendo la más importante, pero tenemos otras fundaciones", señala Ruy Vieira (Lisboa, 1957), historiador, musicólogo y director, desde 2008, del Programa Educación para la Cultura que ha participado en los encuentros Al-Cultur de España y Portugal que se celebran en Zaragoza.

¿En qué consiste su trabajo?

Yo trabajo en los programas de formación de arte y cultura. Van encaminados, en primer lugar, a niños de entre dos y tres años, a los adolescentes y a los adultos. También realizamos trabajos específicos para familias. Por ejemplo, en disciplinas como la música clásica hemos constatado el envejecimiento del público y tratamos de fomentarla entre los niños desde una edad temprana.

Recuérdenos las actividades que desarrollan.

La Fundación Gulbenkian tiene una orquesta propia, una importante colección de arte clásico, un museo de arte de vanguardia, etc. Trabajamos con literatura, con cine, etc., también nos preocupa mucho la ecología. Realizamos en torno a 1.500 actividades anuales, y tenemos convenios de colaboración con la Fundación March, la Caixa, la Fundación Barrié de la Maza. En Aragón hemos colaborado con la Institución Fernando el Católico y con el Conservatorio Superior de Música.

¿De qué modo?

Es muy importante la cátedra de Musicología de la Institución y aquí han venido investigadores portugueses a realizar trabajos de investigación con especialistas como Pedro Calahorra, Luis Antonio González Marín; hemos tenido alumnos de órgano con José Luis González Uriol. Todos ellos son buenos amigos míos y hemos colaborado en varias ocasiones. También conozco bien a Eduardo López Banzo, que es un gran músico y ha estado recientemente dirigiendo en nuestra sede.

¿Quiere esto decir que hay una estrecha relación cultural entre España y Portugal? Siempre se ha dicho que somos como primos hermanos desconocidos.

Sí. Las relaciones entre España y Portugal, pese a la proximidad, son de extraños. Somos como dos desconocidos, aunque cada vez más se percibe el impacto de la cultura española y viceversa. El cine, por ejemplo, y le hablo de Pedro Almodóvar, de Bigas Luna?

¿Cuál es el estado de la cultura portuguesa?

Desde un prisma institucional, estamos a la cola de Europa. Si los diversos gobiernos europeos destinan el 1% del presupuesto a la gestión cultural, nosotros el 0.38. Pero sucede algo muy estimulante: existe una generación de gentes nuevas que trabajan mucho en distintos campos con gran libertad creadora, con imaginación.

¿En qué campos?

En varios. Pero en la música especialmente. Surgen grupos y solitas de jazz, de World música, e incluso está sucediendo algo importante: durante años en Portugal se había visto el fado como algo reaccionario, del antiguo régimen. Ahora, distintos músicos jóvenes lo reivindican como una expresión típica portuguesa, vinculada a la identidad, a la raíz y a la modernidad. Y eso se percibe en intérpretes como Mariza, Camané, Albina Duarte, Ricardo Riveiro, Carminho. Todos ellos señalan nuevos caminos y tienen un poco al gran fadista Carlos do Carmo como maestro. El álbum 'Amalia hoje', en homenaje a Amalia Rodrigues, ha sido un gran éxito.

Carlos do Carmo colaboró con el oscense Carlos Saura en 'Fado'.

Y yo también, como asesor. Había sido un icono mío de juventud y fue para mí emocionante e inolvidable la colaboración. Carlos Saura sabía lo que quería, pero es un espíritu abierto a sugerencias y a consejos. Ama el fado. Y es un maestro de esa dimensión, me parece extraordinaria su actitud.

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