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REINAUGURACIÓN CON NOVEDADES

Los zaragozanos se reencuentran con el delicado gusto de Federico Torralba

La coqueta sala dedicada al arte de Asia oriental reabrió ayer sus puertas al público en el Museo Provincial.

Una de las escenas de arte japonés que se exponen en el Museo de Zaragoza.
Los zaragozanos se reencuentran con el delicado gusto de Federico Torralba
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

La colección Federico Torralba de arte de Asia oriental vuelve a brillar de nuevo desde ayer en el Museo de Zaragoza. Cientos de personas esperaban al filo de las 12.30 la reapertura de la sala, que se presenta de nuevo al público, tras clausurarse temporalmente para abrir hueco a las exposiciones sobre Goya. Y lo hace tal y como se inauguró en el año 2002. Únicamente se han añadido para la ocasión cuatro 'ukiyo-e' (xilografías japonesas, en este caso inspiradas en la vida cotidiana de los barrios de la capital y en el teatro kabuki) y tres esculturas que se sitúan en el hall de la sala.

"La sala y la disposición de los objetos fue concebida por el propio Federico Torralba -ausente ayer en el acto-", recordó la conservadora Marisa Arguis. "Lo planteó con una especie de armario donde dispuso los alrededor de 130 objetos". La colección es mucho más amplia, y está compuesta por más de un millar de piezas, entre esculturas, pinturas, estampas, grabados, objetos lacados, cerámicas y porcelanas de China, Japón, Corea, Tailandia, Tíbet, Nepal y otros países, y una biblioteca especializada con 2.000 obras.

La idea de reabrir siendo fiel a la disposición primigenia de la sala pretende ser un homenaje a Torralba, según explicó Miguel Beltrán, director del Museo de Zaragoza, en su discurso de bienvenida a los visitantes. "Se han respetado los mismos colores, luces y presentación que cuando se inauguró", dijo.

La idea, no obstante, es "rotar las obras de manera inminente, puesto que ahora solo se expone un 10%" de esta colección, única en España. En el criterio de exposición de nuevas piezas participará también el propio Torralba. El proyecto, aún en fase muy germinal, sería seleccionar piezas de acuerdo a un orden matérico: tierra, agua, fuego... Un concepto muy ligado al arte oriental.

La exposición se divide en tres grandes apartados. El primero se dedica al arte búdico, cuyo conjunto mayoritario está formado por esculturas y cabezas de Buda, entre las que destaca una en pizarra del siglo III d. C. El segundo, dedicado a China, es una selección de porcelanas y cerámicas de época Song, Yuan, Ming y República. El tercer apartado se consagra a Japón, con múltiples cajas de madera lacadas.

Entre los visitantes se juntaban ayer desde los que buscaban reencontrarse con la colección hasta los que la descubrían. Ambrosio Aranda y Pilar Nicolás pertenecían al primer grupo: "Somos grandes admiradores de la colección de Federico, al que conocemos personalmente. De lo expuesto, nos quedamos con las lacas sangre de toro, que son espléndidas". Para Carmen Gracia, que recorría la sala por vez primera, la experiencia fue "muy interesante, me he acercado porque para mí es un arte aún muy desconocido".

Además de la reapertura de la colección Torralba, que se produjo en el marco del Día Internacional de los Museos, que se celebra mañana, ayer se abrió también una sala dedicada a la pintura de los siglos XIX y XX. Se muestran lienzos de Sorolla, Pradilla, Unceta, Marín Bagüés, Berdejo, Carlos de Haes o Jiménez Nicanor.

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