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RICARDO USÓN, ARQUITECTO

"Goya fue un creador que vivió al límite, un genio, una máquina"

Publica 'Fantasía y razón. La arquitectura en la obra de Francisco Goya' (Abada), un trabajo que desvela la particular espacialidad del pintor.

El arquitecto Ricardo Usón. Al fondo, un desdibujado paisaje que podría ser de Goya.
"Goya fue un creador que vivió al límite, un genio, una máquina"
LAURA URANGA

Ricardo Usón (Zaragoza, 1957) terminó su carrera de arquitectura en 1980, en una época en que "las vanguardias acusaban saturación y cansancio, y se produjo una relectura de la historia de la arquitectura que me llevó hacia el período de la ilustración, de la Revolución Francesa y napoleónica". Y eso lo condujo a la figura de Goya, "poco valorado en algunos aspectos entonces" y a un proyecto fronterizo: una tesis doctoral sobre 'La arquitectura en la obra de Francisco de Goya'. Se la presentó al filósofo y arquitecto Solá-Morales, experto, además, en Rehabilitación de edificios.

Y así nació su libro 'Fantasía y razón' (Abada), ¿no?

Este es un libro de estética, un trabajo intelectual y reflexivo de datos históricos y de obras. Conté con el apoyo de Juan Antonio Ramírez, especialista en la arquitectura pintada, en 'la ciudad ideal' y 'la ciudad celestial', y en arquitectura y cine. Fue decisivo para entender la arquitectura dentro del trabajo del pintor. Y conté con la colaboración de Caros Sambricio, el máximo experto en la arquitectura de la ilustración en Europa.

También le ayudó un arquitecto...

El arquitecto José Manuel Pérez Latorre, un hombre brillante y cultivado que me cedió los primeros libros del tema. Posee álbumes de arquitectura y me dio muchas pistas con materiales de primera mano.

¿Cuáles fueron sus pasos, cómo define a Goya?

Hay muchos detalles curiosos: pienso por ejemplo en las pinturas de la Cartuja de Aula Dei. Son poco conocidas y muy importantes. Son las primeras que hace Goya en un momento en que el artista estaba sometido a imposiciones: él fue un rebelde y un avanzado en todos los ámbitos. Ahí hizo una construcción arquitectónica importante.

¿Quiere decir que a Goya le importaba la arquitectura?

Yo creo que no. A Goya le interesaba el hombre, sobre todo. Le importaba la técnica y la expresión de los sentimientos. Lo pasó mal con 'Los caprichos', que podían dar pie a segundas lecturas y a enojosas preguntas. No era un paisajista, no le gustaba sacar las cosas decoradas, los fondos casi siempre los hacía poco definidos. Goya era moderno y romántico porque trabajaba el concepto figurativo como un argumento central de la obra. Era un rompedor, una máquina y un genio que fabricaba muchas cosas y sorpresas.

Volvamos al contenido de su libro y a los 'proyectos' de Goya.

Goya nos legó unos dibujitos. Pienso en el 'Proyecto de Monumento': realizó un dibujo pequeño, lo llevó a diversos lugares, no se sabe muy bien a santo de qué, con sus notas de escalas y todo. Tiene un parentesco con un cierto revival egipcio y la reproducción de la antigüedad.

Hablemos de la 'La pirámide', que, en su primer plano, evoca 'La pradera de San Isidro'.

Pertenece a esa colección de dibujitos. Es impresionante, está situada en las afueras de la ciudad, con su explanada, sus carrozas, el ambiente lúdico. Goya sentía una obsesión por bóvedas y arcos que reflejaban tensiones que ayudaban a entender la faceta monstruosa o epopéyica de sus obras. Y también dibujó el 'Proyecto mausoleo Duquesa de Alba', que está vinculado a la idea romántica de lo colosal, la antigüedad, lo mágico, de la ilustración. Goya era un hombre de su tiempo, vivía y bebía de un contexto cultural, proyectó monumentos. Poseía una gran biblioteca y no era un matraco, sino un personaje de un nivel muy alto. Un creador que vivió al límite: ni debía dormir.

¿En qué consiste el concepto espacial de Goya?

Goya supera el espacio tectónico para pasar al espacio que yo llamo psicológico o espacio contemporáneo. Crea un nuevo espacio en el que falta poco para que no haya nada y a la vez es rico, con formas muy avanzadas, surrealistas o expresionistas, que lo vinculan con el mundo contemporáneo. Goya convivió con David o los neoclásicos, y son como la noche y el día. Va por otro camino. Lo reivindicaron Delacroix y Gericault, que son quienes primero lo descubren y lo ensalzan.

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