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Ocio y Cultura

PATRIMONIO

Fondos que duermen

El Museo de Zaragoza reabrirá a mediados de este mes la sala de arte oriental de Federico Torralba y sus piezas podrán contemplarse de nuevo. Otras colecciones no tienen un futuro tan halagüeño.

Fondos  que duermen
Fondos que duermen
HERALDO

Los museos ocultan a nuestros ojos muchísimo más de lo que muestran. El número creciente de sus colecciones les desborda por los cuatro costados y muchos condenan a la reserva más del 90% de las obras que conforman sus fondos. No se trata de meter cuanto más piezas mejor entre cuatro paredes, lo importante es el discurso que transmiten y lo que consiguen que los visitantes se lleven en la memoria al acabar de recorrer sus salas.

Claro que un problema bien diferente es cuando la exhibición pública de tesoros incuestionables y obras de interés está limitada por razones de espacio y por culpa de proyectos que se demoran en el tiempo. Es el caso del Museo de Zaragoza, pendiente de esa ampliación que no acaba de llegar y de la habilitación del Espacio Goya. Desde hace más de veinte años se viene hablando de la necesidad acuciante de esta actuación, sin que haya llegado a cuajar de verdad ninguna de las múltiples alternativas que se han barajado.

A grandes males, grandes remedios. El Museo de Zaragoza celebrará el próximo Día Internacional de los Museos, el 18 de mayo, de una forma muy especial. Lo adelantará algo en el tiempo y el 16 de mayo, coincidiendo con domingo, reabrirá la sala de arte oriental de Federico Torralba. Además, van a colgarse en la galería de Bellas Artes una treintena de pinturas del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

"Estamos en una etapa de, digámoslo así, reciclar al máximo", apunta el director del centro museístico, Miguel Beltrán. "Al encontrarnos pendientes del proyecto de ampliación no tendría objeto realizar muestras que requirieran una gran inversión ni cambios en las infraestructuras", añade.

La sala de arte oriental de Federico Torralba, cuya colección está integrada por unas 1.100 piezas, va a conservar su imagen original, con tres zonas dedicadas al budismo, el Japón y la cultural oriental. La principal novedad es la adecuación de una pequeña antesala presidida por varias esculturas que hasta ahora permanecían ocultas.

Unos objetos que merecen una nueva mirada, tras la catalogación realizada por la profesora del departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo Yayoi Kawamura, aprovechando el cierre de la muestra.

Esta experta ha revelado el carácter singular de un alargado estuche japonés de madera lacada para guardar dos pipas holandesas, decorado con lirios, cardos, enredaderas, crisantemos y ciruelos en flor. A simple vista no llama la atención, pero se trata de una rareza, ya que en el mundo solo se exhiben otros dos en museos de Ámsterdam (Holanda) y Massachuset (Estados Unidos). También destaca la existencia de varias cajas para escritura, llamadas 'suzuribako'.

En cuanto a los pintores decimonónicos, Miguel Beltrán destaca que se van a poder volver a contemplar algunos cuadros muy apreciados como el 'Autorretrato' de Francisco Pradilla, de 1869, de gran energía y su 'Doña Juana la Loca' (1877), además de 'El Ebro' (1934) de Francisco Marín Bagüés. La idea es ir renovando los lienzos cada cierto tiempo y plantear muestras monográficas sobre paisaje, costumbrismo, el propio Francisco Pradilla...

Por suerte hay fondos, aunque son los menos, que salen de los almacenes y marchan a la conquista de España y del mundo. Hasta el 20 de mayo se puede visitar en las instalaciones zaragozanas la muestra 'El esplendor del Renacimiento en Aragón', con un buen puñado de piezas del propio museo que han viajado a Bilbao y Valencia. Miguel Beltrán apunta que anualmente se prestan alrededor de medio centenar de obras. En estos momentos, por ejemplo, una tabla del retablo de la Santa Cruz de Blesa se encuentra en el Museo Judío de Nueva York.

Traslado forzoso a Madrid

Otras obras que también se han ido de vacaciones a Madrid, aunque por motivos bien diferentes, son las 3.163 piezas de arte que conforman los fondos del Museo Pablo Serrano. El motivo es la tremenda y larga intervención que se está acometiendo en este espacio. En agosto del año pasado seis camiones de la empresa TIT Técnicos de Transportes Internacionales S. A. realizaron el traslado.

Allí está toda la obra del Pablo Serrano, entre la que destacan las esculturas informalistas de la década de los 50 y un conjunto de obras de la esposa del creador, Juana Francés, una selección de pintura de Santiago Lagunas y la colección de Félix Adelantado, ha confirmado la DGA.

A los fondos del Pablo Serrano pertenece también la colección de grabados de Román Escolano. Se pudo ver por última vez en Zaragoza en 1997, recuerda el crítico y comisario de aquella exposición, Alejandro Ratia. Entre 2002 y 2005 rotó por algunas poblaciones de la Comunidad como Albarracín y Calaceite. En opinión de Alejandro Ratia hay un problema de fondo: "En Zaragoza capital, el Gobierno aragonés dispone de pocas alternativas idóneas para realizar exposiciones de una forma digna y los espacios de otras instituciones y entidades tienen su propia programación".

Más crítica se muestra la profesora titular del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Ascensión Hernández, que achaca lo que está ocurriendo a "un problema de gestión y coordinación entre la instituciones". Califica la situación de "lamentable" de cara "al turismo y la docencia", aunque alaba la dedicación y "trato" del personal que trabaja en los centros museísticos.

Más allá de las obras artísticas, hay fondos patrimoniales de valor que han llenado páginas y promesas y, por ahora, siguen arrinconados. Ejemplos, de sobra.

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