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ARQUEOLOGÍA

La Generalitat exhuma la tumba del rey Jaime II de Aragón

Interior del sepulcro de Jaime II y Blanca de Anjou.
La Generalitat exhuma la tumba del rey Jaime II
GENERALITAT DE CATALUÑA

Los estudios realizados en la tumba de los reyes Jaime II y Blanca de Anjou han permitido determinar casi al cien por cien que en ella se halla como mínimo el cuerpo de la que fue reina de la Corona de Aragón.

Así lo aseguran los responsables de la investigación y estudio de los restos encontrados en el interior de la segunda tumba que se ha abierto en el Monasterio de Santes Creus, y que se han presentado esta mañana en el Centro de Restauración de Bieness Muebles de la Generalitat de Cataluña de Valldoreix, en Sant Cugat del Vallès.

Los estudios han permitido determinar que se trata de los restos de una persona de entre 25 y 30 años de edad, de 1,50 metros de altura y que murió durante o poco después de dar a luz, según ha revelado el análisis de su zona abdominal.

El estudio de los restos deberá permitir determinar la cronología del cuerpo, lo que a su vez hará posible compararlos con los datos históricos que se conocen gracias a las cartas que se conservan del rey Jaime II, que informó vía misiva de la muerte de su esposa, con quien tuvo un total de diez hijos.

Según estos datos, Blanca de Anjou murió en el año 1310 a la edad de 27 años. El rey ordenó construir la tumba, que se acabó en el año 1315, año en que se enterró a la reina, que hasta entonces reposó en el convento de Sant Francesc, en Barcelona.

En 1327 moriría Jaime II y sería enterrado junto a su esposa, hasta que en 1836 el Monasterio de Santes Creus fue víctima de un ataque por parte de una patrulla de liberales de Vilarrodona, un municipio vecino, que abrieron la tumba, trocearon los cadáveres y los pasearon por la plaza del monasterio.

Mientras el cuerpo del rey fue destrozado totalmente, y hasta fue utilizado como diana de disparos, el de la reina fue arrojado a un pozo, de donde un monje, Ignasi Carbó, lo recuperó, lo recompuso y lo ubicó una vez más en su tumba.

"Los datos del análisis del cuerpo permitirán abordar el tratamiento posible en obstetricia de la época, la farmacología del momento y llegar a hacer una correlación de resultados científicos e históricos", asegura el doctor forense Ignasi Galtés, que ha participado en el estudio de la tumba.

A pesar de ello, no se podrá determinar datos como por ejemplo el número de partos que tuvo la reina y si la razón de su muerte fue el mismo parto.

También se podrá conocer si los dos manojos de pelos encontrados en la tumba corresponden a algún tipo de rito funerario (dado que en la tumba de Pedro el Grande también se encontraron) que podría pertenecer a un ritual del mundo antiguo, pero desconocido en la Corona de Aragón.

En la tumba también se localizaron los restos coxales de un segundo individuo, probablemente el rey Jaime II, y una tibia, un húmero y una mandíbula que podrían pertenecer al infante Ferran, que podría haber sido trasladado a la tumba de sus padres con posterioridad.

Después de su estudio, los restos serán devueltos a sus tumbas en el monasterio, para poder realizar los actos de celebración del aniversario.

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