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Ocio y Cultura

LITERATURA

Juan Antonio Hormigón recrea la pasión veneciana del ilustrado Moratín

El dramaturgo aragonés presentó en Casa Emilio su primer libro de ficción: 'Un otoño en Venecia'.

Juan Antonio Hormigón (Zaragoza, 1943) es un trabajador incansable. Hace poco concluía un proyecto que le ha llevado casi toda una vida: su monumental biografía cronológica de 3.500 páginas de Ramón María del Valle-Inclán, "que me dejó exhausto", y casi a la vez se jubilaba en la docencia como catedrático de Dirección de Escena de la Real Escuela Superior de Arte Dramátido de Madrid. Por ello, sintió la necesidad de darse un respiro y de volcarse en una suerte de narraciones de asunto erótico, "mi primera incursión en la ficción".

 

De una de ellas ha derivado su primera novela: 'Un otoño en Venecia' (ADE), que tiene como protagonista al escritor Leandro Fernández de Moratín, contemporáneo y amigo de Francisco de Goya, de quien Hormigón, en su condición de director teatral, ha montado piezas como 'El barón' y 'La mojigata', en Madrid o en México. La novela se presentó ayer en Casa Emilio, rodeado de amigos.

 

Decía Juan Antonio Hormigón: "Me interesaba mucho la figura de Moratín. De él se ha dicho que no le atraía el sexo, que era tímido con las mujeres, que era muy moderado, etc. Todo lo contrario. En sus escritos, especialmente en sus 'Diarios', deja constancia de casi todos sus encuentros carnales, que fueron abundantes, hasta el punto de que es fácil deducir que tuvo una vida sexual pletórica, rica en intensidad y en cantidad de mujeres".

 

Moratín encarnaba, según Hormigón, "el prototipo de intelectual ilustrado español. Había otros como él, desde luego. Además, había otro tema que me interesaba mucho: Moratín realizó aquellos viajes por Europa, por Italia y por Alemania, que se habían puesto de moda. Eran los viajes de Le Grand Tour". Personajes como el romántico Goethe, por poner un ejemplo, también realizaron ese viaje.

 

Así, en octubre y noviembre de 1794, Moratín recaló en Venecia. Dice Hormigón: "Venecia es una de mis ciudades favoritas. Suelo ir a menudo. También podría haber situado la acción en Roma, por ejemplo, pero me incliné por Venecia, pero no la Venecia turística o monumental, sino la de las plazoletas, callejas, anticuarios". Y la Venecia de periodistas, artistas, científicos, espías, poetas y novelistas, libreros y hombres de negocios. Matiza el director de la revista 'ADE-Teatro': "Venecia era una ciudad llena de personajes y de relaciones de diversa índole, y en todo eso también participa Moratín. Podría decirse que Venecia era un centro fundamental de los entresijos políticos de Europa".

La bailarina de La Fenice

En esa ciudad, Moratín establece una tupida red de contactos, que desembocan en una acción trepidante de intrigas y turbios intereses. Pero quizá el personaje más importante sea el de la bailarina Angélica Incontri, "que había actuado en La Fenice", con la que vive más de "un mes un apasionado amor. En esta novela no solo escribo de amor o de grandes pasiones entre artistas, sino de otras aventuras que van surgiendo, de política, de conjuras".

 

Confiesa Hormigón que ha disfrutado mucho en su debú: "Yo he trabajado sobre temas históricos, y aquí se mezcla constantemente la realidad histórica y la fabulación. En ese sentido, creo que a veces no sé lo que es verdad y lo que he inventado".

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