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Ocio y Cultura

MÚSICA

"Es tremendo que hiciéramos tantas canciones geniales"

El asturiano Jorge Martínez afronta un año intenso: promoción de la caja con la obra completa de los Ilegales (ayer estuvo en Fnac Coso), el Wanted Festival del 10 de abril y la orquesta Jorge Ilegal y los Magníficos.

Jorge 'Ilegal' Martínez, ayer al mediodía, en el hotel Eurostars Delicias de Zaragoza
"Es tremendo que hiciéramos tantas canciones geniales"
JOSÉ MIGUEL MARCO

El lunes estuvo en la rueda de prensa del Wanted Festival, que reunirá el 10 de abril en la Multiusos a Ilegales, Siniestro Total, Burning, Loquillo, La Frontera y Enfermos Mentales. Las bondades de la birra zaragozana hicieron mella en la corrección política de los congregados. Jorge Martínez, el astur de Ilegales, referencia contracultural de la música Española desde hace tres décadas, estaba llí. "Es que nos ponen a trabajadores de la barra bien conocidos, que llevan tiempo sin verse, en una fábrica de cerveza magnífica... y salimos con un cebollinazo del diez. Luego fui a la tele e iba rozando el límite... pero lo pudimos sacar adelante. A veces, el orden de los factores altera el producto, vaya que sí".

Jorge se quedó ayer en Zaragoza para presentar '126 canciones ilegales', la caja que reúne la obra completa de su banda. "Estamos muy activos ahora mismo, hemos recorrido toda América con este trabajo. Incluso encontramos una canción perdida: no aparecía ni máster ni nada, y un tío de un bar la tenía casi entera en una cinta. Faltaba un fragmento, pero lo bueno es que ese fragmento repetía el principio, así que lo copiamos, lo editamos y todo perfecto".

El señor Ilegal nunca ha tenido pelos en la lengua: no es tanto arrogancia como carácter. "Cuando revisaba las 126 canciones me di cuenta de que son un magnífico trabajo. Es tremendo que con el tipo de vida que hemos llevado, rozando constantemente el peligro, hiciéramos tantas canciones geniales".

Martínez ya ultima detalles de su próximo proyecto, Jorge Ilegal y los Magníficos. "Después de experimentar tanto con el rock, buscamos excitarnos de nuevo en terrenos poco frecuentados ahora: música de los 30, 40 y 50, desde boleros a tangos o chachachá, y los primeros twists italianos que se oyeron en España. Música de aquellas orquestas tan dignas, que se vestían elegantemente. Hemos buscado instrumentos antiguos, y trajes a medida. He conseguido guitarras Slingerland, Vegas, Paramount, Ramírez? y el contrabajista tiene al menos media docena de nuevos contrabajos, desde uno de 160 años hasta los primeros eléctricos. También llevamos un vibráfono, marimbas Muser, vientos, percusiones? dan una sonoridad que no se escucha ya en ninguna orquesta".

Dos sastres jubilados que conservaban antiguos patrones se han encargado de la ropa. "Hay que cuidar los detalles. A veces hay que desandar para recuperar el camino correcto. En la ciencia pasa todo el tiempo, la solución de un problema se queda atrás y hay que regresar a buscarla. No hablo de la movida madrileña, muchos no sabían tocar con 25 años cosas que yo hacía a los 12. Los años ochenta estaban enfermos de modernidad, una modernidad mal entendida. Ilegales rescataron a la música española de esa modernidad".

Jorge cree que "el rock es una señal sonora que induce a la violencia. El deporte también, pero hablo de una violencia de baja intensidad, como los escapes previos a un sismo. Cuando llegan esos escapes, alertan de accesos de violencia mucho mayores: son como una vacuna. El rock es higiénico".

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