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EXPOSICIÓN EN ZARAGOZA

'Un perro andaluz' descubre todos sus secretos en la Lonja en su 80 aniversario

Hasta el 11 de abril se pueden conocer el ambiente y las gentes que inspiraron a Luis Buñuel, y otras muchas curiosidades.

Ocho décadas dan para que se haya dicho de todo sobre 'Un perro andaluz', la famosa película de Luis Buñuel y Salvador Dalí, que ha influido en destacados cineastas como Hitchcock, Polanski o Demme. Casi todo el mundo sabe que es el filme surrealista por excelencia y ha visto alguna vez la célebre (y tremenda) secuencia en que una navaja secciona un ojo humano. Pero 'Un perro andaluz' tiene mucho más por descubrir y la exposición que ayer se inauguró en la Lonja de Zaragoza es la ocasión ideal.

Todo un acierto de esta muestra, comisariada por la profesora de la Universidad de Zaragoza Amparo Martínez, es haber instalado un espacio donde se proyecta la mejor copia disponible en el mundo de 'Un perro andaluz', restaurada por Ferrán Alberich y la Filmoteca Española.

Dura 17 minutos (respetando la velocidad de 17 fotogramas por segundo del cine rodado con manivela) y se pasa con la banda sonora que el propio Buñuel consideraba idónea, en la que se escucha un fragmento de 'Tristán e Isolda', de Wagner. Además, para recrear fielmente su estreno en París, se proyecta a continuación la cinta de Man Ray 'Les mystères du Château du Dé', que fue la que completó la sesión aquel 6 de junio de 1929.

¿Sabía que...?

'Un perro andaluz. 80 años después' ofrece numerosas claves para entender y apreciar en su justa medida esta obra maestra, que Buñuel hizo con 12.500 pesetas que le dio su madre y que al principio se iba a titular 'Es peligroso asomarse al interior'. En un primer apartado, se reúnen fotografías, poemas, greguerías de Gómez de la Serna y otros objetos que dan idea de cómo era la vida del joven Buñuel y sus compañeros en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

"Nos gustaban las películas cómicas norteamericanas. García Lorca, Alberti, Dalí y yo íbamos mucho al cine para reírnos de Keaton", confiesa el propio Buñuel. Alberti y Dalí también se confiesan, en unas entrevistas con Max Aub que se pueden escuchar con unos auriculares, sentado en sillones o divanes. "Fue una colaboración perfecta", dice sobre 'Un perro andaluz' el genio de Figueras.

Varias vitrinas exhiben no pocas joyas relacionadas con la película. Cartas que Buñuel y Dalí se escribieron, el guión técnico original usado para el rodaje (con notas manuscritas y la peculiaridad de que muestra cómo la secuencia de la navaja fue añadida en el último momento, tras la palabra "fin"), dibujos dalinianos, fotos hechas durante la filmación... Y también otras sobre Buñuel y el cine, como fotos en las que aparece disfrazado para pequeños papeles en filmes ajenos o una hecha cuando era ayudante del director Jean Epstein en la cinta 'El hundimiento de la casa Usher' (1928).

A obras artísticas de varios autores (incluso un homenaje del Equipo Crónica de los años 70), se suman más curiosidades, como el cartel de 'El silencio de los corderos' (cuya mariposa alude a la vertiente buñueliana de amante de los insectos) o el del filme 'La bestia con cinco dedos', por el que Buñuel tuvo un contencioso con la Warner, que usó una idea suya después de decirle que no les interesaba.

Esta exposición, organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y el Centro Buñuel de Calanda, ha sido vista ya por 15.000 personas en San Sebastián y Badajoz.

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