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Ocio y Cultura

FERIA EN MADRID

El arte aragonés amplía horizontes

Las galerías compensan su mínimo peso en ARCO con una nutrida presencia en ArtMadrid, que se celebra a la vez.

'Starway to heaven'. El fotógrafo aragonés Jorge Fuembuena retrata al público frente a la polémica escultura de Eugenio Merino
El arte aragonés amplía horizontes
JORGE FUEMBUENA

Escasos en ARCO y omnipresentes en Art Madrid. Así podría resumirse la participación de artistas y galeristas aragoneses en las dos ferias de arte contemporáneo más importantes del país, que abrieron sus puertas el pasado jueves en la capital de España.

 

En el recinto ferial de Madrid, donde se celebra ARCO (una de las citas más prestigiosas del mundo), encontrar representación de Aragón se convierte en poco menos que una gesta. Entre las 218 galerías que exponen en esta XXIX edición, solo la de Miguel Marcos tiene origen aragonés. Esta galería, con sedes en Zaragoza y Barcelona, es una habitual del programa.

 

Esta escasa participación tiene una vía compensatoria: la de los artistas que acuden de la mano de firmas de otras comunidades. Es el caso de Javier Peñafiel, un zaragozano que se ha hecho un hueco fijo en la galería catalana Joan Prats, con la que acude a la feria desde 2004. Con su obra 'Monólogo jardín', una tira fotográfica que originalmente mide 16 metros -y que 'rehabilita' dependiendo de la instalación- pretende que el público observe su obra desde otra perspectiva. Y no solo se refiere a un punto de vista metafórico. A través de una ranura practicada en la pared, su creación también puede ser contemplada desde fuera del 'stand'.

 

En idéntica situación se encuentran Fernando Martín Godoy (su obra también se puede ver hasta mañana en Art Madrid), que expone en la galería santanderina Siboney; José Manuel Broto, con Carles Tachè (Barcelona), o Javier Puértolas, con la valenciana Cánem.

 

Este reducido grupo que se ha desplazado a ARCO desde tierras aragonesas lo completan dos personas cuyos nombres no figuran en el programa: Alicia Murría, directora de la revista 'Artecontexto', y Jorge Fuembuena, siempre con su cámara a mano, que colaboran en la difusión de la feria.

 

El joven artista, después de ganar la modalidad de retratos del VI Certamen Nacional Foto-ARCO 2010, se ha convertido en uno de los fotógrafos encargados de la cobertura oficial del acto. De esta forma, Fuembuena ha pasado de retratar boxeadores con la cara magullada -trabajo con el que consiguió el premio- a deslumbrar con su flash a personalidades de la talla de los Príncipes de Asturias, Gallardón o la cantante Alaska.

 

La ausencia de artistas aragoneses en ARCO se compensa con creces en Art Madrid. En esta feria, que en su quinta edición espera recibir más de 40.000 visitantes, los galeristas aragoneses se sienten casi como en casa. Una galería oscense y ocho zaragozanas se han desplazado al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo para promocionar a nueve artistas de la tierra, cuyas obras comparten por primera vez las paredes de un mismo 'stand'.

 

Juntas, pero no revueltas, están Cristina Marín (con obras de Arribas), Spectrum Sotos (Mario de Ayguavives), Zaragoza Gráfica (Víctor Mira), Pilar Ginés (Manuel Viola), Pepe Rebollo (Fernando Martín Godoy), Antonia Puyó (David Latorre), Finestra Estudio (David Rodríguez), A el Arte (Roberto Coromina) y la oscense La Carbonería (Pepe Cerdá), que han acudido a la cita gracias a la iniciativa del Gobierno de Aragón. Una institución que, además de regalarles la idea, ha pagado el espacio expositivo.

 

"Somos galerías muy diferentes, pero hemos intentado que haya una cierta coherencia entre los artistas", explica Julio Álvarez, director de Spectrum Sotos y presidente de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Aragón (AGACA). Y es que no es usual encontrar iniciativas como la de AGACA, una propuesta expositiva común que ha supuesto la "puesta de largo" de la asociación. Así lo afirma Pepe Navarro, director de Galería Zaragoza Gráfica, que puede presumir de exponer la obra más cara de las aragonesas: 'La Ventana', de Víctor Mira, cuyo precio ronda los 70.000 euros.

 

Pero la oferta de AGACA es mucho más amplia, tanto en el aspecto económico -las obras más baratas no superan los 600 euros- como en el artístico. Además de óleo, las propuestas pasan por la fotografía, la escultura o la técnica mixta. "ArtMadrid no deja de ser una proyección de ARCO, pero es una feria que ha alcanzado un gran nivel. Estamos contentos de haber venido, pero, sobre todo, de haberlo hecho juntos", aclara Álvarez.

 

Sea a ARCO o a ArtMadrid, los artistas y galeristas aragoneses han llegado con un único objetivo: que su arte traspase fronteras.

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