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Qué fuerte, Penélope, qué fuerte

Luis Alegre revive las bambalinas de los Óscar, cuando su amiga suma su tercera candidatura.

Antonio Banderas, Penélope Cruz y Luis Alegre, en la fiesta que dio Madonna tras los Óscar de 2009
Qué fuerte, Penélope, qué fuerte
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Penélope Cruz ha adquirido la bonita costumbre de hacer historia. Hace tres años fue la primera actriz española candidata al Óscar y el pasado año fue la primera en conseguirlo. Ahora resulta que, con solo 35 años, es la única actriz no anglosajona que ha sido candidata tres veces en cuatro años. Si se lo comento me dice esto: "Qué fuerte".

 

Cuando fue candidata por 'Volver', Penélope tenía muy claro que iba a ganar Helen Mirren y acudió muy tranquila a la ceremonia. Sin embargo, desde que 'Vicky Cristina Barcelona' se estrenó en Cannes se comenzó a barruntar que Penélope iba directa al Óscar y ella tuvo tiempo para preparar bien su discurso de agradecimiento. Este año ha vuelto a ser señalada entre las mejores pero Penélope no pierde la cabeza. Ganar más de un Óscar solo ha estado al alcance de 17 actrices y, entre ellas, por ejemplo, no figuran dos ídolos de Penélope, Audrey Hepburn y Anna Magnani. Es más: nunca ninguna actriz ha logrado el Óscar dos años seguidos. Ni siquiera Bette Davis, Katharine Hepburn o Ingrid Bergman. Así que, el 7 de marzo, Penélope volverá a la gala completamente relajada.

 

El año pasado Penélope me invitó a la ceremonia con su familia y Goya Toledo. Me senté al lado de Goya y justo detrás de Prince. Lástima que no me atreviera a darle una colleja porque Goya hubiera dado cualquier cosa por ver la cara del artista. Salió todo a pedir de boca pero nunca me he enterado menos del palmarés en una entrega de premios. El Óscar a la actriz de reparto siempre es el primero de la noche. Cuando Penélope concluyó su discurso, Goya y yo nos levantamos y nos fuimos al bar a celebrarlo con Mónica y Eduardo, los hermanos de Pe. Ya no volvimos al patio de butacas hasta el final, para comernos a besos a nuestra niña. Luego, Penélope nos guió por la ruta de la noche de los Óscar: el 'backstage' de la gala, la fiesta de 'Vanity Fair', la fiesta de Madonna. Pe nos presentaba a todo dios, incluidos Steven Spielberg o Micky Rourke, al que le hablé de Perico Fernández cuando él me dijo que era amigo de Poli Díaz. Por allí andaban Robert de Niro, Anne Hathaway o Anthony Hopkins. Al presentarme a Kate Winslet, Penélope le dijo: "Este es un amigo mío que está loco por ti".

 

En pleno follón, a Mónica Cruz le sonó el móvil. La persona que llamaba aseguraba que José Luis Rodríguez Zapatero quería felicitar a Penélope. Pe se puso al teléfono y una voz idéntica a la del presidente le saludó. Sin embargo, Penélope pilló enseguida que se trataba de un imitador, le pasó el teléfono a su hermana y esta me lo pasó a mí para que cantara una copla. Había sido una broma del programa '¡Anda ya!' de Los 40 principales.

 

Durante la noche de los Óscar te tropiezas con tanta celebridad en tan poco tiempo que llega un momento en que te vuelves inmune y te da igual ocho que ochenta. En la fiesta de Madonna llegué a considerar totalmente normal que a mi lado bailaran Natalie Portman, Lindsay Lohan, Salma Hayek o la propia Madonna. Lo más gracioso fue cuando me encontré a Jack Nicholson y Elle Macpherson en la cola del cuarto de baño. No pude evitar pensar qué hubiera dicho mi padre si me hubiera visto en ese preciso instante.

La foto

La foto de aquí al lado está hecha en la fiesta de Madonna y es bastante simbólica. Antonio Banderas fue el primer actor español en volar a Hollywood y en su día se recibió como todo un acontecimiento que un año le invitaran a entregar el Óscar al mejor vestuario. Antonio sabe mejor que nadie el mérito que tiene lo de Penélope. La mirada de Pe en la foto, entre melancólica y soñadora, no tiene desperdicio. Debajo, asoma la cabeza del Óscar, al que parece que hemos olvidado. A Mónica se le ocurrió un homenaje a su hermana: pintarnos una P en la frente con su lápiz de ojos. No la borramos en toda la noche.

 

Hasta que no vas a Los Ángeles no te haces bien a la idea de hasta qué punto Penélope se ha convertido en una superestrella. Está por todas partes y, lo que es mejor, percibes con absoluta emoción que la gente más grande del cine mundial considera que merece ser uno de los suyos.

 

Al día siguiente de la gala, Demi Moore nos invitó a cenar en su casa y luego Penélope nos regaló unas vacaciones por unos lugares bellísimos y remotos del Caribe a los que no creo que vuelva. Allí, nuestros anfitriones fueron Shakira, Lenny Kravitz y Alejandro Sanz. Esos días, el Óscar se convirtió en nuestro juguete. En la playa, lo colocábamos a nuestro lado y yo le hacía monerías, como si fuera un bebé. Hay bolsas de aquel viaje que aún no he abierto. Madre mía, que rápido ha vuelto a hacer historia mi amiga.

 

Ahora, a la tercera, Penélope tiene una obsesión: disfrutar como si algo así solo sucediera una vez en la vida. A todo esto, todavía no he visto 'Nine'. En Zaragoza se proyecta doblada. Y escuchar a Penélope con una voz que no es la suya se me hace tan raro como si una mañana mi madre me diera los buenos días con la voz de Constantino Romero.

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