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Ocio y Cultura

ENTREVISTA: JOAQUÍN PARDINILLA

"Como músico, por suerte, puedo elegir dónde me meto y ser libre"

El guitarrista y compositor de Aínsa, profesor de secundaria en Zuera, es candidato a los Premios de la Música y a los Max.

Joaquín Pardinilla, el pasado viernes, junto al Arco del Deán de Zaragoza.
"Como músico, por suerte, puedo elegir dónde me meto y ser libre"
carlos moncín

Podría ser el año de los premios para Joaquín Pardinilla...

A ver qué pasa... en los Premios Max de teatro, Alberto Artigas y yo optamos a un premio por el trabajo de composición para el ballet en la obra 'Goya', de Miguel Ángel Berna. La obra en sí tiene ocho nominaciones, estamos muy contentos. Algunos de los rivales en nuestro apartado son Guinovart, Carles Santos, Luis Delgado y otro aragonés, Miguel Ángel Remiro. Luego, Ángel Petisme, que compite en seis candidaturas en los Premios de la Música, me comunicó hace poco que Chema Peralta y yo estamos en la candidatura previa a los premios de mejor productor y mejor arreglista por su disco 'Río Ebrio'.

Seis candidaturas son palabras mayores... Petisme estará feliz.

En mejor disco de pop compite con Civera, La Oreja de Van Gogh y gente de este percal, pero también opta a premios Javier Bergia, que me gusta mucho. Hay un poco de todo.

Pardinilla pone sus seis cuerdas al servicio de multitud de proyectos y estilos. ¿Se siente cómodo con esa versatilidad, o le gustaría enfocarse en una vía?

Mi sexteto es mi proyecto principal, en el que más margen de expresión tengo a nivel personal. Pero lo de colaborar con muchos es inevitable para mí: creo que si optas por especializarte es porque lo sientes, y en mi forma de ser está tocar muchos palos. Me interesa mucha música distinta y muchos procesos creativos, siempre he sido muy diverso. Desde el rock al jazz, el folk por supuesto, la música de documentales? así es como veo y siento esto. Me parece una virtud, más que una problema.

¿Se puede vivir de esto sin jugar en Primera?

No soy profesional de la música pero las cosas están lo suficientemente mal para que eso sea una ventaja: por suerte, puedo elegir en dónde me meto, y ser libre. ¿El problema? Que no tienes tiempo suficiente para trabajar más con tu instrumento, en la composición, pero es lo que hay. Se trata de un asunto de equilibrios. Soy ingeniero y ejerzo de profesor en el IES Gallicum de Zuera, doy clases de electricidad allí. Me encanta. La música es la cara B de mi labor profesional, siempre con un carácter secundario con respecto al trabajo en el instituto.

Alguna vez habrá cambiado de prioridades.

Solamente en la gira de teatros de Amaral hace cuatro o cinco años: pedí unos meses y me fui a la carretera con ellos. Son dos chavales extraordinarios y para mí fue una gran experiencia. No olvido, por ejemplo, el concierto en el Teatro de Comedias de Almagro. Es un lugar muy especial, ya no quedan muchos sitios así. En jazz, menos aún: el Café Central en Madrid un poquillo, Barcelona anda medio muerto... espera, no puedo olvidarme de La Campana de los Perdidos. Es un lujo, hay pocos lugares en España como La Campana para un músico, con esa programación y ese ambiente.

Le pillamos de camino a un 'bolo' con María José Hernández, otra artista con genes de salmón, siempre batallando por trascender con su talento. ¿Qué le falta para subir otro escalón?

María José es una gran amiga, una cantante fantástica y, además, una gran compositora. Lleva tiempo en esto y, por suerte, empiezan a conocerla un poco más por ahí: es capaz de hacer muchas cosas en la música, desde luego. Personalmente, creo que está en un gran momento, y quiero recalcar que más allá de la amistad siento una gran admiración por su talento. Es un privilegio acompañarla en escena.

¿Hay Pardinillas músicos de nueva generación en lontananza?

Mi hijo mayor es guitarrista, y el pequeño batería, pero preferiría que no se dedicaran a la música, la verdad. Es un mundo difícil hoy en día, no sé cómo evolucionará, ni creo que nadie lo tenga claro. Leí el otro día la entrevista que le hicisteis a Cuti en HERALDO y lo que dijo lo suscribo por completo. Ya no hay ni actuaciones suficientes para volcarse en esto. Por mucho que se hable de que ahora es más fácil grabar, sigue siendo una tarea complicada y dura, y es imposible amortizar un disco, distribuirlo bien. Lo dicho, no sabemos dónde parará todo esto.

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