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Ocio y Cultura

ARTE

Monterde convierte a las mujeres que rompen la hora en musas de un mural

'Las Gordys despeinadas tocando el tambor en Calanda' está en la calle Barranco.La obra, pintada en diciembre, mide más de dos metros.

Manuel Monterde mientras dibuja los bosquejos de su mural
Monterde convierte a las mujeres que rompen la hora en musas de un mural
M. M.

Fue la fiesta de Buñuel y es la de todos los calandinos, que cada Viernes Santo sacan sus tambores para inundar de ruido esta localidad. Y aunque no es de allí, Manuel Monterde (Zaragoza, 1943) ha querido retratar la tradición de la rompida de la hora. Lo ha hecho con un mural: 'Las Gor-dys despeinadas tocando el tambor en Calanda'.

 

"Es un homenaje a todas las mujeres de Calanda que van a la rompida", dice el artista. El mural, ubicado en la calle el Barranco de Calanda, retrata a cuatro mujeres (dos abuelas, la madre y la niña) mientras se mueven al ritmo de los tambores. Según Monterde, con esos personajes lo que buscaba era plasmar la diversidad de edades que hay en el festejo. "Ese día recorren el pueblo, niños, jóvenes y ancianos", asegura.

 

El dibujo, hecho en una superficies de 1,8 metros de ancho por 2,3 de alto, además muestra a las mujeres distribuidas en forma circular: "Las procesiones siempre son en fila, pero durante la rompida nadie sabe ni dónde está tocando", apunta.

 

El artista ha mostrado su obra en más de un centenar de exposiciones, aunque nunca había trabajado en algo de estas dimensiones. "He hecho varios murales, es decir , dibujos planos, sin perspectiva. Ese es el concepto. No es necesario que sean dibujos grandes, como este, con figuras de tamaño natural", afirma.

 

La idea le surgió en una visita al pueblo en el verano del año pasado. Entonces comenzó las gestiones y consiguió que un vecino le dejara utilizar su pared.

Antes de comenzar a trabajar en el mural, tuvo que dibujar los bosquejos, preparar la superficie (sellar el cemento para que no absorba la pintura) y calcar el dibujo en el muro. "Pintarlo me tomo una noche y la mañana siguiente", cuenta Monterde. Lo más difícil, recuerda, fue el clima y la superficie, que no da margen al error. "No es como un cuadro, no se puede rectificar. Era como pintar en una lija".

 

Sin embargo, él aún no da su obra por terminada. Desde Zaragoza trabaja las correcciones que quiere hacer en verano: "Tengo las fotografías y he visto que todavía hay que moldear un poco más".

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