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POLÉMICA

La DPZ afirma que Pilar Burges impidió constituir la Fundación Joaquina Zamora

La institución sostiene que la más joven de las pintoras no compartía la filosofía del legado de su maestra.

'Los entendidos', obra de Pilar Burges
La DPZ afirma que Pilar Burges impidió constituir la Fundación Joaquina Zamora
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A su muerte, en 1999, la pintora Joaquina Zamora dejó como heredera de todos sus bienes a la DPZ, con la condición de que se constituyera una fundación con su nombre y que el dinero de su herencia se destinara a la creación de un premio bianual, que reconociera a artistas jóvenes. Diez años después del fallecimiento de Zamora, la fundación sigue sin constituirse.

 

"La responsabilidad de que esta fundación no se haya creado es de Pilar Burges (Zaragoza, 1928-2008). Ella era la albacea, junto al abogado Joaquín Gimeno del Busto, pero en vida siempre se opuso porque no compartía la filosofía del legado de Zamora. De hecho, nosotros no tuvimos conocimiento del proyecto de la fundación hasta el año 2005", explica Alfredo Romero, director de Cultura y Patrimonio de la DPZ.

 

En el catálogo de la muestra que la DPZ organizó con la obra de Joaquina Zamora, en 1996, siendo Alfredo Romero director de exposiciones, ya figura una carta del abogado Gimeno del Busto, en la que da cuenta de lo que la pintora manifestaba en su testamento: su intención de que, a través de la DPZ, una fundación con su nombre gestionara unos premios.

 

Tras la muerte de Burges, en 2008, Gimeno del Busto volvió a dirigirse a la DPZ recordando el legado de Zamora y remitiendo un borrador de estatutos para la Fundación.

 

"Nos reuniremos con Joaquín Gimeno del Busto la semana que viene. Nuestra intención es adecuar los deseos de Joaquina Zamora a los de esta institución. La filosofía del legado de Joaquina Zamora entronca con la nuestra de apoyar a artistas jóvenes", sostiene la diputada de Cultura Cristina Palacín.

 

La herencia que Joaquina Zamora dejó a su muerte en 1999, y que la DPZ ya recibió, ascendía a 156.000 euros, a los que hay que sumar la venta de sus joyas y los intereses devengados en estos años.

 

El deseo de Joaquina Zamora es que esta cantidad se destinase a dotar un premio bianual, alternando cada convocatoria entre pintura y escultura. Para garantizar la continuidad del galardón, la artista estipuló que el 50% de los intereses devengados se dedicasen a sufragar el premio, y el otro 50% se destinara a sufragar el capital. "El problema es que ella calculó con los intereses que se generaban a finales de los 90. Para que tenga continuidad, queremos sumar ese premio a los que ya tiene la DPZ, dándole a uno el nombre de Joaquina Zamora", explica Palacín.

 

Muy distinta es la actitud de la DPZ respecto a la herencia de Pilar Burges que esta institución repudió hace unos meses por considerarla "gravemente lesiva para los intereses de la institución".

 

"Las exigencias del testamento son inasumibles, crearíamos un precedente muy peligroso", apunta Palacín, en relación a la petición que hace Burges de que su obra no se disperse, que sea accesible a estudiosos y a la compensación económica que pide para su hermano.

 

"La obra que dejó no forma ni una colección. Cuando se hace una donación, hay que ser más generoso y dejar que se disponga de la obra como convenga", señala Romero quien insiste en que la familia Burges "no quiso presentar ninguna solución intermedia". Punto que la familia niega rotundamente: "No dejaron ningún cauce abierto para negociar", afirma Juan Antonio Burges, hermano de Pilar.

 

La fórmula que debatió la DPZ pasaba por construir un museo en Fayón para acoger este legado, lo que entre unas cosas y otras le suponía a la institución un millón y medio de euros. La DPZ argumenta que no dispone de instalaciones para asumir la herencia de Burges tal y como ella quería.

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