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MUERE UN GRANDE DEL CINE Y EL TEATRO

Adiós a José Luis López Vázquez

Carmen Sevilla, junto al féretro de José Luis López Vázquez
Adiós a José Luis López Vázquez
EFE

A Don José Luis le veíamos en Madrid por el barrio con sombrero, bufanda y el rostro encerrado en sí, ajeno a quien era, y la gente le contestaba igual, guardándole el anonimato de ese hombre que ocupó sus vidas desde la pantalla a veces haciéndoles reír y otras dejándoles el poso de la tristeza o la angustia. Y así fue desde que este hombre nacido en marzo de 1922, metido a figurinista, escenógrafo y ayudante de dirección, debutó primero en el teatro para después dar el salto a la gran pantalla. Esa segunda mitad del siglo XX y los casi diez años del XXI, se los pasó López Vázquez sin dejar de trabajar, a veces participando hasta en once películas al año.

Pero no era solo su presencia constante lo que llamaba la atención, sino el hecho de que, desde el principio, López Vázquez fue combinando obras de cineastas tradicionales del régimen como Luis Lucia con otras de los mayores trasgresores, desde Bardem hasta García Berlanga, quien casi le apuntó como fijo en todos sus repartos, desde la primera época -'Plácido', 'El verdugo'- a su trilogía iniciada con 'La escopeta nacional'. Sin olvidar a Marco Ferreri con 'El pisito' y 'El cochecito', con lo que López Vázquez poco a poco va encajando en todos los prototipos del español que va dibujando el cine patrio.

Hizo filmes de éxito con diversas estrellas como 'Las chicas de la Cruz Roja', junto a Concha Velasco y Tony Leblanc, pero su dúo por excelencia lo formó junto a Gracita Morales, en papeles de chacha y señorito, con guiones dirigidos por Mariano Ozores. Tampoco desdeñó el destape del cine con la llegada del turismo, ese cine en el que Alfredo Landa era el rey. López Vázquez era un sabio escudero a la altura del rey en títulos explícitos como 'Objeto Bi-ki-ni'.

Pero el saltarín del sombrero y la bufanda sorprendía a todos al ponerse de nuevo bajo las órdenes de Carlos Saura en sus años más revolucionarios y filmar una película que rompía todos los esquemas de la buena sociedad, 'La prima Angélica', uno de sus trabajos más elogiados en el extranjero, estrenada en el tardofranquismo de 1972.

Llegó a rodar con el propio George Cukor en 'Viajes con mi tía', una histriónica comedia que, aunque pudo, no le incitó a irse a Hollywood. Su interés por la investigación de personajes le hacía no negarse ante una oportunidad jugosa como la que le ofreció Pedro Olea en 'El Bosque del Lobo', pero más si cabe cuando por entonces protagonizó un angustioso mediometraje de Antonio Mercero, 'La cabina', que ganó un Emmy y todavía sigue siendo un clásico.

Aparte de eso, acumuló galardones propios: recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes, el Premio Nacional de Teatro, un reparador Goya de Honor en 2004 y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, además de innumerables galardones de sus compañeros, de la crítica, del público y las instituciones. López Vázquez no se congratulaba de ello ni de nada.

Estuvo en activo hasta el final. Su última película fue, hace dos años, '¿Y tú quien eres', también a las órdenes de Mercero, hablando de un tema más que espinoso y delicado: el Alzheimer.

¿Miedo? El saltarín López Vázquez no tenía miedo a saltar, sólo a que rompieran sus apacibles paseos de barrio. Nadie le interrumpió y si lo hizo fue con amabilidad.

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