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TURISMO EN CASA

Cuatro citas con el mundo de los muertos

Nuevas rutas turísticas invitan a descubrir este otoño de una forma original el cementerio de Torrero, las tumbas de la Seo o el lugar donde murió Lanuza.

Las cenas tienen lugar en la bodega de La Posada del Comendador, ambientada como panteón.
Cuatro citas con el mundo de los muertos
CARLOS MONCÍN

Forma parte del patrimonio zaragozano, pero apenas le prestamos atención y no se nos ocurre acercarnos a él como un turista acude al Pilar. Sin embargo, el cementerio viejo de Torrero esconde pequeños tesoros artísticos y curiosidades desconocidos para la mayoría. Destaca la arquitectura de sus calles principales. Tumbas y panteones espectaculares conforman un legado histórico de gran valor estético y antropológico.

 

Dar a conocer desde un punto de vista más lúdico y desenfadado este arte funerario es lo que propone la empresa turística zaragozana Gozarte. Su carta de presentación es 'Un otoño de muerte', una idea transgresora que desafía la superstición con cuatro propuestas: una cena con Don Juan Tenorio y visitas guiadas al cementerio antiguo de Torrero, la Seo y los monumentos ligados a la historia de Juan de Lanuza.

 

"La muerte no nos iguala y aquellos que destacaron en la ciudad de los vivos lo siguen haciendo en la de los muertos", dice el historiador y gerente de la empresa que ha tenido esta idea, Carlos Millán. El recorrido permite acercarse a una veintena de tumbas entre las que hay hasta un "templo egipcio". Una de las esculturas más bellas del recinto para Carlos Millán es el 'Memento Homo' (familia Aladrén), obra del escultor catalán Enrique Clarasó, en la que un hombre pico en mano cava una fosa. El toque personal lo ponen el recuerdo a la copla 'Romance de valentía' de Concha Piquer y a la voz de Miguel Fleta.

 

La ruta por la Seo repasa las tumbas de ilustres personajes, algunos reales y otros legendarios. Desde el corazón del príncipe Baltasar Carlos, cuyo cuerpo descansa en el Escorial, hasta la tumba del arzobispo don Hernando de Aragón, en la que descansa el cuerpo pero no el corazón.

 

Y alrededor de la figura de Juan de Lanuza gira el paseo entre la plaza de Aragón hasta el Mercado Central, donde fue decapitado el 20 de diciembre de 1591. Se adentra también en las casas palacio de los condes de Sástago y condes de Morata.

Cena teatralizada

La bodega gótica de La Posada del Comendador, en el albergue de la calle de Predicadores, se transforma estos días en un panteón. Uno entra y le rodean calaveras y lápidas con nombres tan curiosos como Alopecia, Tortikolis, Amnesia... Está ambientado para esas cenas que comienzan hoy y en las que se reivindica el Tenorio de Zorrilla.

 

"No representamos las escenas, sino que entre plato y plato explicamos lo que les ocurre a los personajes, utilizando versos pero con mucho humor", advierte María Ángeles Parroqué, del grupo de teatro La Clac, que interpreta a Doña Inés. Junto a ella Juan Luis Pérez da vida a Don Juan e Inmaculada Carné es Doña Brígida. Un menú terrorífico como requiere la ocasión, a base de carpaccio de remolacha con naranja sanguina y galleta de morcilla, carpaccio de atún con helado de lavanda, coca de calabacines y pimiento con queso de cabra y pato confitado con violetas. El final ¿feliz? se acompaña de perdices, como en los cuentos, para terminar con, ¿cómo no?, los consabidos huesos de santo.

 

Este panteón de la familia de Don Juan se convertirá también el sábado en el escenario perfecto para las lecturas de relatos de terror a cargo de escritores como Ángel Guinda, Miguel Ángel Yusta, Blanca Escobar, Luisa Miñana y Ricardo Vázquez Prada, entre otros. Una noche muy propicia para hablar y echar un vistazo al mundo de los muertos.

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