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PATRIMONIO

Los rincones ocultos del Paraninfo

La Universidad de Zaragoza aguarda a que en 2010 terminen los trabajos de acondicionamiento de su edificio emblema para mostrar a la sociedad aragonesa salas que han permanecido cerradas durante los últimos años

La biblioteca está en el ala izquierda que da a Gran Vía. Los más de 100.000 volúmenes que conforman el fondo documental de esta biblioteca se colocarán en los próximos meses y abrirá el primer trimestre de 2010.

 

Ala vista de todos y en pleno centro de la ciudad, el edificio Paraninfo esconde en su interior rincones desconocidos para el público general, cargados de historias ligadas al origen de la Universidad de Zaragoza. El deterioro que sufría el inmueble tiempo atrás y las labores de rehabilitación que lo mantuvieron cerrado hasta el pasado junio -y que han continuado estos meses- han dejado ocultas estancias que ahora comienzan a descubrirse. El rector Manuel López anunció ayer que los trabajos de acondicionamiento estarán totalmente terminados el primer trimestre de 2010 y será entonces cuando la sociedad pueda disfrutar de la biblioteca con sus más de 100.000 volúmenes o la cafetería restaurante de una de las exedras del edificio, entre otros servicios. "El Paraninfo es el edificio más histórico de nuestra Universidad y su rehabilitación significa recuperar la historia y también dar un paso a la modernidad", comentó el rector.

 

Este recorrió ayer las salas más resguardadas de la vista del público, entre las que se encuentra su propio despacho, en la primera planta. En él se guardan las mazas de plata sobredoradas que se portan todos los años en el acto de apertura de curso y que datan del siglo XVI. La estancia la amueblan sillones y armarios del siglo XIX y un cuadro de César Álvarez Dumont cedido por el Museo del Prado.

 

En la misma ala se ubica la Real Academia de Medicina de Zaragoza, donde se celebran las sesiones científicas a las que acuden los académicos de número (son 32) y aquellos que estén interesados en la materia. La estancia se divide en un estrado y una zona para el público. Cuenta además, con un púlpito y en sus paredes cuelgan los retratos de todos los presidentes de esta institución, fundada en 1831.

 

López abrió también ayer a los medios dos de las 'joyas' del edificio: el aula magna y la biblioteca. La vicerrectora de Proyección Social y Cultural, Concha Lomba, explicó que a final de año se trasladarán allí los fondos documentales y que se ha dotado a la estancia de dos salas contiguas para ampliar el espacio destinado a la consulta y el estudio.

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