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ARQUEOLOGÍA

Del ejercicio por amor a Dios al deporte por dinero

'Reflejos de Apolo' muestra en el Museo de Zaragoza la forma en que griegos y romanos utilizaban la actividad física

La comisaria Paloma Cabrera, con Miguel Beltrán y Juanjo Vázquez, ante una figura de Apolo.
Del ejercicio por amor a Dios al deporte por dinero
josé miguel marco

La antigüedad clásica queda lejos, pero echarle un vistazo ayuda a entender muchas cosas del mundo moderno. Por ejemplo, el papel que actualmente desarrollan los deportes en nuestra sociedad. Gracias a la exposición 'Reflejos de Apolo' que se puede visitar en el Museo de Zaragoza, se comprende que los griegos nos dejaron en herencia la importancia de la sana competición y la educación física, y los romanos, el uso del deporte como negocio y como entretenimiento de masas.

 

En la Grecia antigua, "el espíritu 'agonal' (competitivo) estaba encarnado por los dioses y los héroes. Apolo, un dios joven y atlético, era un modelo para los hombres", relataba ayer Paloma Cabrera, comisaria de la exposición junto a Ángeles Castellano (ambas del Museo Arqueológico de Madrid). Así, los muchachos griegos educaban paralelamente cuerpo y espíritu, en la palestra y el gimnasio. "Para los griegos el deporte lo era todo, su cultura, su forma de vida, su esencia. Era obligatorio y les servía para formase física e intelectualmente", describía Castellano. En ello está el germen del espíritu olímpico, una forma de competir cuyo trofeo es una honorífica corona de laurel y no una compensación pecuniaria. Así, quienes participaban en los juegos

-Olímpicos, Píticos, Panatinaicos...- lo hacían "en busca de la gloria, única forma de trascendencia e inmortalidad para el griego", según Cabrera.

 

La exposición muestra cómo, aunque en la mayor parte de Grecia el deporte era solo para hombres, en la guerrera Esparta sí se daba cancha a las mujeres, que competían corriendo en los juegos Heraia (en honor a la diosa Hera, la esposa de Zeus).

 

La exposición exhibe vasijas con dibujos de atletas practicando varios deportes (carreras, lanzamiento de disco o jabalina, salto de longitud...), objetos que utilizaban (frascos con aceites para el cuerpo, pesas...), monedas con motivos alusivos a los juegos y estatuas de dioses y héroes.

 

Luego llegaron los romanos, y con ellos un gran cambio. "Hacían deporte por dinero, fundamentalmente, y porque los emperadores vieron en las competiciones una forma de tener entretenida a la gente", explicó Ángeles Castellano. Los áurigas (conductores de las cuádrigas en las populares carreras), por ejemplo, "se hacían multimillonarios, eran como el Ronaldo de ahora", dijo, y ante unos bellos mosaicos que muestran a tres de ellos ataviados en distintos colores, aclaró que "competían cuatro equipos, de distintos colores. Eran como el Real Madrid y el Barcelona, o como Ferrari y Renault".

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