Ocio y Cultura

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Cine social, actos reivindicativos

Como he comentado en alguna ocasión anterior, en un festival de cine siempre hay espacio para algo más que cine y estrellas. Un hueco, por ejemplo, para la solidaridad, la protesta, el recuerdo de un amargo pasado o la reivindicación, con actos que encontramos en la calle, sobre un escenario o en una película hecha como denuncia de una tragedia. De todo ello hemos tenido constancia en las últimas veinticuatro horas, en las que ha habido mucho más que filmes aspirando a figurar en el palmarés.

Un ejemplo es Irán y la situación por la que atraviesa. Además de los aplausos con los que hace unos días fueron recibidos el director y el protagonista de la iraní 'The white meadows', presentada a concurso, hoy también hubo un acto de apoyo a la paz y la democracia en el país. Lo habían convocado dos jóvenes realizadoras que se han convertido en asiduas visitantes del festival donostiarra, Hana Makmalbaf y su hermana Samira, hijas ambas del también realizador Mohsen Makhmalbaf, portavoz de Mussavi, líder de la oposición iraní. El acto, en el que abundaron las pancartas y los pañuelos verdes, contó también con la presencia de otro cineasta iraní, Bahman Ghobadi, habitual también en San Sebastián y al que se le ha prohibido estrenar sus películas en Irán.

Actos como estos te ponen los pies en la tierra y te sacan a empujones de la ficción. Algo que sucede también con otra película que he visto aquí en las últimas horas. Se trata de 'El día que Dios se fue de viaje', sobre el genocidio de Ruanda. Dirigida por el belga Philippe Van Leeuw, y basada en un caso real, narra la historia de una joven tutsi, niñera de una familia belga y madre de dos hijos pequeños que serán asesinados. La película muestra su huida y su lucha para sobrevivir en medio del horror. No diré que sea esta una obra cinematográfica prodigiosa, pero sí que es de las que conviene ver para no olvidar.

Y, para cerrar este capítulo, cine político el que se esconde también detrás de 'Cinco minutos de gloria', una película magnífica incluida en la sección destinada a las 'perlas' de otros festivales y con la que ha venido a San Sebastián Oliver Hirschbiegel, el aclamado realizador de 'El hundimiento'. Con Liam Neeson y James Nesbitt en los papeles protagonistas, la película comienza en una pequeña ciudad de Irlanda del Norte, Lurgan, en 1975. Un extremista casi adolescente asesina a un joven, y lo presencia el hermano pequeño de la víctima. Pasan treinta años y volvemos a encontrarnos al asesino y al que fue testigo del crimen. Ambos han aceptado participar en un cara a cara en televisión, en un programa sobre el perdón y la reconciliación. Les anticipo que es un filme extraordinario, de visión obligatoria.

'La mujer sin piano'

En la jornada de hoy también pudimos ver, en la sección oficial, la segunda de las producciones españolas a concurso, 'La mujer sin piano', con la que regresa de nuevo al certamen Javier Rebollo. El cineasta, que también presentó aquí su primer filme, 'Lo que sé de Lola', convierte a Carmen Machi en gran protagonista, casi exclusiva, de lo que quiere ser el retrato de un ama de casa.

 

El personaje de la Machi es el de una mujer casada, dedicada a cuidar de su hogar, hacerle la cena al marido taxista, y que se saca unos dinerillos con una especie de salón de estética que ha montado en casa. Como vemos desde el primer plano, su vida es pura monotonía, ella es un ser sin vida. Y una noche, coge la maleta y se va. A partir de ese momento, asistiremos a lo que hace a lo largo de una noche que se nos hace eterna.

 

Confieso que es una película que no me dice nada, que me deja fría el personaje, que no me explico la mayor parte de las situaciones y las razones por las que se producen y que, al final, me quedo con sabor a muy poco. Imagino que gustará a quienes deseen darle una interpretación hasta al sonido de unos tacones, o a quienes disfruten contemplando cómo la cámara sigue a una persona rato y rato sin que nada suceda. Pero a mí, todo eso no me dice nada, ni me emociona, ni me hace pensar, ni reír, ni me llega.

De Turquía procede la segunda producción que vimos hoy en competición. Se trata de '10 to 11', un filme de la joven cineasta turca Pelin Esmer, quien narra la historia de un anciano coleccionista que se niega a abandonar la casa en la que ha vivido toda su vida. Una película a la que le cuesta arrancar y que entra mucho mejor conforma llega a su segunda mitad. Lo mejor, sin duda, su protagonista y las reflexiones que hace y se hace sobre la vida y sus preferencias.

Ya tan solo quedan por ver dos películas a concurso, la también española 'Los condenados', de Isaki Lacuesta, y la coreana 'I came from Busan'. Después, a esperar el palmarés del sábado.


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