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ARTE

La crisis se convierte en un revulsivo a la hora de matricularse en las academias artísticas

En el Teatro de la Estación ayer solo quedaban 20 plazas libres de las más de 300 que se ofertan para este curso

Ainhoa Troisi formalizaba ayer su solicitud de inscripción en el Teatro de la Estación.
La crisis se convierte en un revulsivo a la hora de matricularse en las academias artísticas
JOSÉ MIGUEL MARCO

Los comercios se vacían mientras las aulas se llenan. El famoso pulso entre el tener y el ser se inclina hacia el segundo. La razón está, cómo no, en la crisis.

 

"El primer día que abrimos el plazo de matrícula para los nuevos cursos de teatro, había gente esperando en la puerta a las seis de la mañana y las oficinas no se abrieron hasta las ocho. Al ritmo que vamos superaremos el número de matrículas del año pasado, que ya se incrementó un 20% con respecto a otros cursos", indica Fernando Vallejo, responsable del Teatro de la Estación.

 

Ni la crisis, ni la recesión económica o el fantasma del paro parecen hacer mella en las escuelas y academias de formación artística. Sus responsables aseguran que se ha producido un repunte considerable en el número de personas inscritas o que solicitan información para los nuevos cursos, que comenzarán a principios de octubre o después del Pilar, en la mayor parte de los centros.

 

En el caso del Teatro de la Estación, las renovaciones de matrícula se hicieron en junio, antes que en otras ocasiones, y ayer solo quedaban 20 plazas de las más de 300 que se ofertan. Además, en los cursos más demandados, los que se realizan entre semana, de 20.00 a 22.00, y en los talleres infantiles del sábado, hay listas de espera desde hace días.

"Este año hemos recibido muchas más solicitudes de información y las consultas a través de Internet también se han incrementado considerablemente", asegura Luis Torres, gerente de la academia de pintura Da Vinci.

 

En otros centros privados de danza, pintura, escultura o escritura, coinciden en que el año más complicado para ellos fue 2007, porque aseguran que la gente tenía que empezar a recortar gastos para hacer frente a sus necesidades y optaron por los extras culturales.

 

"Nosotros notamos la crisis hace dos años y hubo padres que, por problemas económicos, dejaron de traer a sus hijos a la academia. Afortunadamente este año se han recuperado alumnos que se ausentaron por estas razones", apunta Carmen de la Figuera, responsable del centro de danza del mismo nombre.

Una tendencia universal

Esta apuesta por lo artístico es, según los expertos, una tendencia universal que se repite en otros países europeos, como Francia o Italia, así como en Estados Unidos, Canadá y Sudamérica. "En Europa, estamos en la post-industrialización y a medida que desaparecen puestos de trabajo en este sector, aumentan en los servicios y la gente demanda más actividades culturales. Además, muchas personas se matriculan en escuelas de arte y lo hacen con expectativas, ambición y seguridad. Parece una contradicción, pero cuando se produce un periodo de desconfianza económica la gente se inclina por la cultura", señala Enrique Gastón, sociólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza.

 

Otros piensan que lo peor ya ha pasado y por eso retoman sus actividades. "Además, hay muchos parados que han optado por formarse y dedicar un tiempo a hacer cosas nuevas y que les motivan personalmente", apunta Julio Espinosa, responsable de la Escuela de Escritores.

 

Este afán por formarse se perfila como una de las razones fundamentales del incremento en el número de inscritos. "El paro se ve como algo coyuntural y la formación y el saber es para toda la vida y, además, te proporciona muchos momentos de felicidad", señala Gastón.

Jorge Cabezas, trabajador de Saica, de 30 años, repite por cuarta vez en las aulas del Teatro de la Estación. "Cuando llego a clase o me subo a las tablas, me olvido de todo, del trabajo, de la crisis, del paro. Por eso repito todos los años, porque me encanta y porque con el teatro he ganado mucha seguridad y confianza", asegura.

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