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Ocio y Cultura

LITERATURA

La editora que creyó en 'Millenium'

Silvia Sesé, la mujer que apostó en España por la trilogía de Stieg Larsson, es de procedencia aragonesa y residió en Huesca, Hecho y Ansó. Define la obra como una novela de género sobre el amor, la verdad, la política, la prensa y el poder.

Silvia Sesé, editora de Ediciones Destino, es una lectora compulsiva desde niña. Su padre bajaba a Huesca a hacer recados y volvía con un pequeño cargamento de clásicos ilustrados de Bruguera y álbumes infantiles. Gracias al azar, a un olfato literario muy cultivado y a su curiosidad, los dioses la han recompensado con un auténtico tesoro: tres novelas que se han convertido en el gran fenómeno literario del año: 'Los hombres que no amaban a las mujeres', 'La mujer que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina' y 'La reina en el palacio de las corrientes de aire', publicadas por Destino, en traducción de Martin Lexell y Juan José Ortega.

 

Silvia Sesé es la editora de 'Millenium' en castellano, la mujer que descubrió para Destino la trilogía de Stieg Larsson, que ella considera "una novela de más de dos mil páginas que ofrece muchas dimensiones. Es una novela de género, de denuncia, una novela política y social con un añadido especial: el protagonista es un periodista, Mikael Blomkvist, cuyo ideario ético es fácil asumir si uno no es un cínico. Es uno de los nuestros".

 

El padre de Silvia Sesé (que nació en 1965 en Tremp, Lérida, porque en Lafortunada no había hospital) estuvo en Montanuy y en pueblos de esa zona. Esa vida ambulante trajo como consecuencia que tanto ella como su hermana permaneciesen internas en diversos colegios. Entre los ocho y los doce años, entre 1973 y 1977, Silvia estudió con las monjas de Santa Ana de Huesca; luego, sus padres se asentaron en Hecho y Ansó, y ella pasó allí temporadas inolvidables, igual que en Lafortunada, donde sigue teniendo tíos. "Tuve una infancia campesina, una infancia de cuento y de montaña con días preciosos. Vivíamos en casas de funcionarios de tres pisos, con chimenea, y jugábamos con la nieve, veíamos apacentar el ganado en el prado, hasta que colocaron el Parque Escultórico de Hecho, que pronto nos maravilló a casi todos", recuerda. A su padre, muy lector, le gustaba mucho la pesca y recorrer el Valle de Oza y los bosques.

 

De Ansó y Hecho, los Sesé se trasladaron a las cercanías de Santiago de Compostela. Algunos años después fijaron la residencia en Granollers, y Silvia cursó estudios de Filología Hispánica. La edición aún no había hecho aparición en su vida, pero de repente decidió hacer un curso de ortotipografía. Un verano el gran profesional José Martínez de Sousa necesitaba ayuda para publicar 'La guillotina y la figuración del terror' en la editorial Labor y entraron en contacto. "Me presenté a él y cuando vio que no tenía experiencia, dijo: 'Que Dios me coja confesado'. Recuerdo, de entrada, su bigote y su aparente mal genio, pero pronto quedé encantada. La sede de Labor era maravillosa, y José un hombre extraordinario y sabio del que aprendí muchísimo", dice Silvia.

 

Posteriormente ingresó en Círculo de Lectores, "donde, a lo largo de quince años, hice de todo. Círculo colabora con otras editoriales, es un club de socios que elige los mejores libros, y eso te exige estar informada de autores, sellos, de estéticas, del vasto mercado editorial. Círculo fue para mí un observatorio y un lugar de formación que me permitió participar en grandes proyectos culturales". De ahí, a principios de 2007, pasó a Destino. Poco después, reclamó su atención un libro que figuraba en la página web de la editorial francesa Actes Sud. Algo había en el ambiente: más tarde se enteró de que un lector de Destino, Alexander Dobler, había realizado un informe formidable del libro. Solicitó un ejemplar en francés y lo leyó. Quedó deslumbrada con la primera novela, 'Los hombres que no amaban a las mujeres' del sueco Stieg Larsson (1954-2004), que había fallecido de un infarto unos meses antes de la aparición en Suecia del primer volumen. Recuerda Silvia: "Marc Guevenain, editor de Actes Sud, la había traducido al francés; este sello ya había publicado los dos primeros volúmenes, y eso también fue una referencia".

 

El gancho

¿Qué es lo que atrajo de Larsson? ¿En qué residía la fascinación del libro? "Me atrapó porque era una cosa distinta. Es una novela negra, pero avanza sin prisa, se toma su tiempo para presentar a los personajes. Huye de los tópicos del género: Mikael tarda casi 200 páginas en aparecer. Me gusta por el equilibrio entre la información y la ocultación, que es buenísimo. Hubo un momento que me olvidé del lápiz, de las notas, y me dejé ir en la lectura. Y también me encantó Lisbeth Salander: es todo un hallazgo. Es libre, desprejuiciada, salvaje, su personaje es una reivindicación de una forma de estar en el mundo".

 

Larsson pensó cómo sería Pippi Calzaslargas de mayor y nació Lisbeth. La segunda novela es la que más le gusta de las tres a Silvia. "Es la más loca, las más desmadrada y contiene un sinfín de elementos de la cultura popular. La tercera también está muy bien. Es una gran novela sobre la venganza y el ajuste de cuentas, en la línea de 'El padrino' o 'El conde de Montecristo'; se centra en la crisis de un gran periódico y cuenta con grandes personajes. 'Millenium' es una gran novela de entretenimiento y una novela muy literaria de los temas más importantes de la actualidad".

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