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Ocio y Cultura

50 AÑOS DE CARRERA

El tenor acunado por la jota aragonesa

Si Plácido Domingo grabara un disco de jota, como hizo con la copla, la zarzuela, la ranchera o el tango, nadie se lo podría reprochar porque cantaría a la tierra de sus ancestros. Su abuela paterna, María Ferrer Ripol, procedía de La Codoñera (Teruel) y su padre, del que heredó nombre, apellido y hasta profesión (era barítono), vino al mundo en 1907 en Zaragoza (como sus hermanos, Pedro y Enriqueta), porque los abuelos montaron un restaurante en el Tubo. La sangre aragonesa bulle por las venas del conocido tenor, aunque nació en Madrid en 1941 y se formó en México, donde murió su padre a los 80 años.

Plácido Domingo acaba de cumplir 50 años de carrera artística, desde que cantó 'La Traviata' en México. Esta semana ha actuado en Palma de Mallorca y el pasado 24 de julio recibió un homenaje en el Anfiteatro de la Arena de Verona, 40 años después de haber pisado por primera vez el mayor escenario operístico del mundo, que tiene capacidad para 16.000 espectadores. Todo el mundo conoce al divo español, considerado como "el mejor tenor de todos los tiempos" en una encuesta de la BBC, pero pocos saben que sus orígenes están en el Bajo Aragón y el corazón de Zaragoza.

La familia de Plácido Domingo es fruto de la emigración de los pueblos a las ciudades a finales del siglo XIX. María Ferrer Ripol, nació el 16 de junio de 1881 en La Codoñera y se marchó de joven a servir a Barcelona, como tantas bajoaragonesas, para ganarse el pan, que en su tierra era muy difícil. Trabajó en el Mercado de La Boquería y conoció a su marido, Pedro Domingo, natural de Tordera (Gerona).Desde la Ciudad Condal desandaron el camino, de Cataluña a Aragón. Se instalaron en Zaragoza y abrieron la fonda-restaurante que se llamó 'La cocineja' y 'Casa de viuda de Domingo'. La vendieron en los años 30 y ahora se llama 'Casa Colás', lugar de visita obligada para Plácido Domingo en busca de sus esencias (abrió dos restaurantes en Nueva York y Washington).

"Tuvieron mucho éxito en la fonda. Mi abuela era el alma del negocio y todos preguntaban por ella. Mi abuelo murió con 30 años y ella tuvo que sacar adelante a sus tres hijos. Era emprendedora porque nobleza obliga. Mi madre tenía dos años cuando murió su padre", explica Pascual Andréu Domingo, primo del tenor y médico en Madrid.

María Ferrer Ripol era el faro de su familia y de sus vecinos porque llevó a muchas chicas de La Codoñera para que trabajasen en la fonda. Y regaló la primera fuente que tuvo el pueblo en la plaza. "En el pueblo la querían mucho porque además venía con la familia. Era muy activa y adelantada para la época", explica María Enriqueta Ferrer, de 83 años, prima de Plácido Domingo y residente en Zaragoza, aunque pasa el largo verano en la localidad bajoaragonesa.

 

DEL ASALTO AL 'GORDO'

La música formaba parte de la educación de los tres hijos (Plácido, Pedro y Enriqueta). "Mi madre estudió solfeo y piano, como sus hermanos, pero era más complicado para una mujer hacer una carrera artística. Todos tenían una buena voz y se juntaban a cantar", recuerda Pascual Andréu. En La Codoñera se pueden escuchar estas canciones de bodega en el bar.

La abuela del tenor vivió episodios duros como el asalto de un ladrón armado al que se le encasquilló una pistola cuando quiso robarle cuando iba a comprar al Mercado Central. La virgen del Carmen, de la que era muy devota, debió de ampararla entonces y cuando la suerte le sonrió en 1932. Cayó el gordo de lotería en Zaragoza y ella había repartido décimos entre camareros y la cocinera, de la familia Colás, que le compró el restaurante.

El arquitecto Ángel Colás, de la tercera generación que concerva el negocio en el Tubo, dice que llevan más de 70 años jugando al mismo número (3412) de la lotería que cambió la vida a la familia.

"Algo nos cayó y nos dio mucha alegría porque en esos años no corría el dinero", recuerda María Enriqueta Ferrer. El premio permitió a la abuela de Plácido Domingo retirarse a su casa con sus tres hijos y adquirir un edificio en la calle Gascón y Gotor (frente a la casa del Duende). Pasó el verano de 1936 en La Codoñera cuando se declaró la Guerra Civil, que se la llevó de un ataque al corazón en Fuentelespino (Cuenca), acompañada por su hija.

El conflicto separó a la familia porque al barítono Plácido Domingo Ferrer, padre del tenor, estaba en Zaragoza de donde casi no pudo salir. Pasó los tres años de la guerra cantando en teatros como Parisiana y Circo, con una compañía de artistas que se formó entonces llamada Teatro Ambulante en Campaña (TAC).

Cuando acabó la Guerra Civil, el barítono viajó a Madrid, donde coincidió en la compañía de zarzuela con Pepita Embil, una soprano de Guetaria (Guipúzcoa). Se casaron y en enero de 1941 nació el tenor. A los 8 años sus padres se lo llevaron a México, donde los contrató la compañía de Federico Moreno Torroba (autor de Luisa Fernanda). Se quedaron allí y crearon su propia compañía.

"Su padre era un barítono muy versátil que conocía todas las zarzuelas y siempre lo llamaban. Su madre era una soprano muy buena. Quería mucho a su hijo", explica el director vitalicio del Teatro Principal, Ángel Anadón, que conoció a todos en el escenario.

DE FLETA A DOMINGO

 

Cada visita de Plácido Domingo a Zaragoza concluye con una cena en 'Casa Colás' tras invitar al personal a su recital. En 1974 fue una fiesta para la familia, que se reunió allí tras asistir a 'Tosca' en el Principal. Cuando alcanzó la cima en Europa fue recibido en tres inolvidables temporadas de ópera en el Teatro Principal (1974-75-76) de la mano del agente artístico Miguel Fleta, el hijo del tenor aragonés por excelencia, y actuó con su nieta, María Fleta.

"Cuando cantó La Boheme (1976) hablamos en el restaurante que su gran ilusión era llegar a cantar Wagner en el Festival de Bayreuth", recuerda Ángel Colás, aficionado a la música clásica. Plácido recuperó la memoria de su abuela en La Codoñera el 24 de junio de 1990 con todo el pueblo, tras cantar en Zaragoza en pro de Jaca 98. Las escuelas llevan su nombre y, aunque afónico, al final cantó una jota.

"¿Grabar jotas? Ya ha cantado 'La Dolores' y 'Gigantes y Cabezudos' en la Antología de la Zarzuela, pero un disco de folclore, ¿por qué no? Facultades le sobran", concluye Pascual Andréu Domingo, el primo del tenor.

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