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Ocio y Cultura

ESTRENOS DE CINE

Las garras del demonio

Lindsay Lohan, en 'Un trabajo embarazoso'
Las garras del demonio
WIDE PICTURES

La trilogía de ‘Spider-Man’ le ha hecho famoso, pero antes de que el hombre araña entrara en su vida, Sam Raimi no era ningún desconocido. Los aficionados al cine de terror y fantástico con un punto ‘friki’ lo tienen en un pedestal. ¿La razón? Las divertidas (y sangrientas) tres entregas de ‘Posesión infernal’, una saga ‘gore’ considerada de culto por su humor y sus efectos especiales artesanales, realizados con un presupuesto reducidísimo y con la ayuda de amigos. Tras varios años rodando filmes con elevadas pretensiones comerciales, Raimi deseaba regresar a sus orígenes como divertimento personal y para deleite de sus seguidores. El resultado es ‘Arrástrame al infierno’, un paréntesis previo a su nueva incursión en el universo del héroe arácnido de la Marvel y la adaptación del videojuego ‘Warcraft’.

Como toda serie B, la película de Raimi no se toma en serio a sí misma en ningún momento. Es una historia de sustos y apariciones demoníacas con algún que otro golpe de humor. Además, su argumento deja entrever una crítica socarrona a las medidas que toma la banca en plena crisis económica. Christine, una ambiciosa trabajadora de un banco, ante la perspectiva de no ser ascendida, deniega el retraso de los pagos de la hipoteca a una misteriosa anciana. En venganza, la mujer, que en realidad es una bruja, la maldice. Los hechos paranormales empiezan a sucederse, y Christine descubre que en tres días un demonio se llevará su alma al infierno para toda la eternidad.

Alison Lohman, que ha participado en ‘Los impostores’ y ‘Big fish’, es la sufrida protagonista. Le acompañan Justin Long y la veterana Lorna Raver, la mala de la función. Los expertos han alabado la propuesta, aunque han echado de menos al Raimi gamberro de sus inicios. Se nota que el director, acostumbrado ya al estilo de Hollywood, no ha querido ser tan salvaje y desenfrenado como en ‘Posesión infernal’.

Falso embarazo

Lindsay Lohan, la chica mala de Hollywood, no pasa por un buen momento personal, con sus problemas con las drogas y siempre perseguida por los focos de los medios sensacionalistas debido a sus excesos y sus continuos conflictos de pareja. Acaba de cumplir 23 años, y semejante historial repercute negativamente en su carrera, que se ha estancado. Desde ‘Bobby’, en la que tenía un papel secundario, ningún filme suyo ha llegado a los cines españoles. ‘El asesinato de John Lennon’ se editó en DVD, y lo mismo ocurrió con el delirante ‘thriller’ de serie B ‘Sé quién me mató’, que iba a estrenarse en las salas, pero tras su ‘triunfo’ en los Razzies de 2008 (los premios a lo peor del año, en los que se llevó ocho galardones), la distribuidora optó por lanzarlo directamente en el mercado doméstico. La actriz se acerca de nuevo a la comedia, género que le ha reportado sus mayores éxitos (casi siempre en producciones Disney), en ‘Un trabajo embarazoso’, de la debutante Lara Shapiro. Lohan es una joven que, para no perder su trabajo de secretaria en una editorial, finge estar embarazada. Entonces su vida da un vuelco y la gente empieza a respetarla más y a ganar en popularidad. Los inconvenientes no tardarán en aparecer, aunque gracias a su mentira se conocerá mejor a sí misma.

Las comedias descerebradas, con bastante aceptación entre los adolescente, suelen girar en torno a un tema que interesa (y mucho) a sus espectadores potenciales: el sexo y, más en concreto, la pérdida de la virginidad. En ‘Sex drive’, un joven de 18 años recorre Estados Unidos en busca de una explosiva chica que ha conocido a través de Internet, con los problemas que eso acarrea (puede que no sea tal y como se imagina...). Ni que decir tiene que en su viaje vivirán situaciones disparatadas al aparecer en su camino excéntricos personajes. Josh Zuckerman, visto en algunos capítulos de ‘Kyle XY’, protagoniza esta ‘road movie’, dirigida por Sean Anders y basada en una novela de Andy Behrens. James Marsden (Cíclope en ‘X-Men’ y a quien sorprende ver en un producto de estas características) y Seth Green (‘Buffy, cazavampiros’) son los rostros famosos.

Sexo tántrico

El sexo está también muy presente en ‘No mires para abajo’, comedia dramática que causó cierto revuelo en Argentina, su país de origen, por lo explícito de algunas escenas. Se estrena en Zaragoza con dos semanas de retraso. Eloy (Leandro Stivelman) es un joven de 19 años a quien la muerte de su padre le obliga a madurar antes de tiempo. En ese proceso de cambio, Elvira (Antonella Costa) le adentrará en un mundo de experiencias de acuerdo a las líneas básicas del sexo tántrico. Que nadie espere un filme erótico al uso, ya que los trabajos de Eliseo Subiela destacan, y este no es una excepción, por su tono intimista y una atmósfera extraña y poética.

 

Por último, John Malkovich protagoniza ‘Desgracia’, duro drama sobre el ‘apartheid’ en Sudáfrica inspirado en la novela homónima del Premio Nobel J. M. Coetzee. Es una historia sobre el racismo en ese país en la que la estrella encarna a un profesor que vive recluido en la granja de su hija tras ser juzgado por tener un romance con una alumna mestiza. Dirige el estadounidense Steve Jacobs.

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