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Ocio y Cultura

CONCIERTO

"Ni aunque Michael Jackson resucitara volvería a la Feria"

"Ni aunque Michael Jackson resucitara y dijera que su último concierto lo iba a hacer en Zaragoza, volvería a pisar la Feria. Esto ha sido un auténtico desastre organizativo porque no se puede obligar a 30.000 personas a entrar y salir por una misma entrada, a coger autobuses que salían de la ciudad con el concierto empezado y a volver por caminos de tierra. Si no ha pasado nada es por el civismo de los asistentes, que se organizaron ellos solitos, sin ayuda de nadie". Así de rotundo se mostraba ayer David Sinusía, uno de los 'damnificados' por el concierto que Madonna ofreció en la Feria de Muestras, un recinto que muchos consideran que no cumple con los requisitos necesarios para albergar este tipo de espectáculos.

La mayoría de las quejas se centraron en los accesos a la zona del 'show' y en los atascos que sufrieron las miles de personas que fueron en coche, ya que algunas salieron de la Feria a las 3.00, campo a través, saltándose vallas y cadenas. Una situación de la que se culpaba a los organizadores y promotores del concierto, Music Community, que ayer no pudieron atender la llamada que les hizo este periódico para explicar lo sucedido.

"No había ni una sola señalización en todo el parquin, así que no sabíamos por dónde teníamos que salir. Fue una auténtica odisea porque tardamos cuatro horas en recorrer 12 kilómetros", indicó María José Lázaro, otra fan de Madonna, a quien las escenas de caos recordaron lo que ya sucediera en 2003 con el concierto de los Rolling Stones.

Filas en los autobuses

Hubo problemas con los coches, pero también con los autobuses, ya que los usuarios denuncian la mala organización del servicio. "A las 22.30 había más de cien personas en la Torre del Agua esperando aún coger el autobús para ir al concierto. No pusieron refuerzos hasta última hora, cuando a la flota de Agreda se unieron otras compañías para agilizar el servicio", señaló Jorge Bolea, que llegó a la parada a las 20.00, cogió el autobús a las 21.45 y llegó al concierto a las 22.55. A la vuelta, más de lo mismo.

Dentro del recinto, las críticas se centraron en el excesivo precio de las consumiciones (un litro de cerveza, 14 euros; un bocadillo, 10), en la prohibición de entrar comida, y en la desorganización de las zonas en función de las entradas. El precio de las entradas volvió a suscitar críticas encendidas y muchos seguidores se quejaban de las "rebajas" que se habían hecho a última hora para poder completar el aforo, en detrimento de los madrugadores seguidores de la cantante, que pagaron a precio de oro lo que luego se ofrecía con 'descuentos-ganga'. Music Community anunció compensaciones a la fidelidad de esos compradores tempraneros, pero nunca se concretaron.

"A mí me da pena toda esta situación porque el concierto estuvo muy bien, pero la gente se va con mal recuerdo y algún amigo ya me ha dicho que no vuelve a Zaragoza ¡ni para heredar!", comentaba ayer el zaragozano Pedro Matías.

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