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Ocio y Cultura

GASTRONOMÍA

¡Siga a ese taxi, que se enfría el buey!

David Boldova, chef del Novodabo, explica a los clientes la 'Terrina casera de foie gras'.
¡Siga a ese taxi, que se enfría el buey!
juan carlos arcos

Viernes, 26 de junio, 22.30 horas. Una fila de siete u ocho taxis inician una carrera conjunta desde el restaurante Novodabo, en el sector Romareda, hasta el restaurante La Prensa, en el barrio de San José. En su interior van 25 personas que acaban de comer un aperitivo y sendos entrantes en el establecimiento que dirige el ehef David Boldova. A esa misma hora, otras tantas personas son trasladadas desde el restaurante Val d'Onsera, en pleno Tubo, hasta el Novodabo, y de La Prensa hasta La Val d'Onsera. Todos ellos van a cenar la segunda parte del menú, tal como se estipulaba en el programa de esta nueva actividad gastronómica, inédita hasta ahora por estos lares.

 

Tal trasiego se produjo otra vez más, en el cambio de establecimiento para dar cuenta del último segundo y del postre. Hay que decir de antemano que la experiencia fue satisfactoria para todo el mundo y que todo salió casi perfecto, gracias, en gran medida, a la labor de coordinación de su promotor, Juan Antonio Calvo, quien, teléfono móvil en mano, constataba el normal desarrollo conforme se producían los traslados. La única queja partió de una pareja de clientes que no pudo ser acomodada en uno de los establecimientos en la misma mesa en la que se ubicaban sus amigos y compañeros de experiencia.

 

En el apartado gastronómico, se pudo constatar el nivel y las diferentes cocinas que se practican en estos tres restaurantes, que son de lo mejor que se puede encontrar en estos momentos en Zaragoza capital. Como es lógico, al final había clientes que se decantaban más por uno u otro local, aunque de lo que se trataba era de disfrutar y de poder conocer en una misma noche tres tipos de cocina distintas.

 

Las anécdotas se produjeron durante los traslados. Algunos taxistas no sabían de qué iba el asunto, pues solo estaban cumpliendo con el llamado de la central de taxis. Uno mostraba su incredulidad cuando le informaron de que había que ir a otro restaurante: "¿Pero no salen ustedes de cenar ya?", preguntó sorprendido.

 

Otro chófer, también algo despistado él, alegó no saber dónde estaba el restaurante al que se le ponía como final de trayecto. "Pues siga usted al taxi que va ahí delante", dijo un viajero. "¿Pero todos van al mismo sitio? Hala pues, no le pierdo de vista", replicó. Aun hubo otro que se relamía conforme los viajeros le comentaban las viandas y vinos con que se regalaban esa noche. "No siga, que yo estoy con un par de piezas de fruta", dijo con chanza el conductor.

 

El inquieto organizador, propietario de la vinatería El Rincón del Arpa, de Tarazona, estaba ayer tan satisfecho que ya está trabajando en otra idea que dará que hablar. "El Restaurantres solo lo haremos una vez al año, que me da mucho estrés", señaló.

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