Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

MÚSICA

Mónica Naranjo: "Hace tiempo ya que me desaté"

En su última gira, Mónica Naranjo volaba por los aires y le daba al rock. Meses después, canta con orquesta. Esta noche, a las 21.30, en el Auditorio de Zaragoza

Mónica Naranjo será una de las artistas presentes en las Fiestas del Pilar.
Mónica Naranjo: "Hace tiempo ya que me desaté"
PEDRO ETURA

El final de sus giras siempre ha coincidido en Zaragoza, en plenas fiestas del Pilar. Pero, en esta, no. "En esta, todo es distinto", informa. Porque, en el 'Adagio tour' que hoy recala en la capital aragonesa no hay baile ni guitarras. Hay coros, orquesta? y voz. La de Mónica Naranjo. "Me apetecía hacer teatros y volver a los orígenes, al Conservatorio, a trabajar con partitura", explica la cantante. Unos estudios que no pudo terminar, pero que, de alguna forma, retoma con estos conciertos. Es su segunda gira en dos años. Algo extraño viniendo de alguien que desapareció durante siete. Pero su método ha cambiado. "Ahora -explica-, hago giras más cortas. Las disfruto más y tengo más tiempo para mí y los míos, que no es fácil ser madre a distancia", señala.

 

La Mónica que habla al otro lado del teléfono no es la fiera escénica que muestran sus vídeos. Se la nota tranquila, pausada, y reconoce meditar mucho los pasos que da. "El personaje es muy fuerte. Aunque cante con orquesta, no he domado a la fiera ni los nervios. Es más, el terror escénico es mayor, porque se notan más los fallos. ¡Me meto en cada fregado!", se ríe Mónica, algo no siempre posible. "Hay gente que llora en mis 'shows'. Y a mí me cuesta no emocionarme", admite. Porque cuando canta, cuando viaja para subirse a otro escenario, no puede evitar acordarse de su malogrado hermano Enrique, al que dedicó 'Tarántula', su último cedé. "Trabajaba conmigo. Y en el último tour pasaron cosas fantásticas. Me hubiera gustado vivirlas con él", se sincera. "Pero, como siempre, hay que continuar".

 

Aunque sigue cantando aquello de 'Desátame', hoy, afirma: "Hace tiempo ya que me desaté. Para hacer lo que me dictan, me quedo en casa". Así le ocurrió cuando grabó el disco 'Chicas malas', del que no guarda buen recuerdo. "Todo el mundo opinaba, menos yo. Era como un pequeño esclavito. Me decían que incluyera canciones que eran una soberana porquería", reconoce sin ambages. Pero se ha tomado la revancha: "Vuelvo a hacer lo que quiero. A un artista no se le puede decir nada, y menos si compone y se trae el trabajo hecho de casa". De hecho, ya ha escrito su próximo trabajo. "Ahora, solo falta destrozarlo, lo que otros llaman empezar con los arreglos", explica con humor.

 

Se confiesa fan de las bandas sonoras y la música clásica. Y, atención, también descarga de Internet. "Sería hipócrita si dijera que no lo he hecho. Sobre todo, música descatalogada. Y, a veces, tras una peli, voy directa al ordenador para buscar su banda sonora", cuenta. Aunque, si le gusta, se compra el disco original. "Y, si no, ni siquiera lo grabo", informa. Cree que se necesita una ley que proteja a los autores -"estamos a la altura de la mierda y hay gente que ha tenido que buscarse otros trabajos", dice con preocupación-, porque, de lo contrario la industria no durará ni cinco años. "Yo, cuando voy a un restaurante, ¡no me voy sin pagar!", resume. Eso sí, también cree que el modelo debe cambiar. "Es que está mal montado. En Francia, te dejan escuchar en las tiendas 30 segundos de cada canción. Yo he comprado discos de los que solo valía la pena un corte y el resto era basura. La gente no está para que le roben", expresa con sinceridad.

 

Y es que, lejos de los focos, Mónica Naranjo se define como una persona normal y corriente. "Una 'mamma', como digo yo. Si veo que las cosas en casa están revueltas, vuelvo a desaparecer". Con esta filosofía, confiesa vivir uno de sus mejores momentos. Y, aun así, no logra ser optimista cuando compone sus temas. "Últimamente, te das un garbeo por las calles y no es oro todo lo que reluce -opina-. Porque, en esta sociedad, ¿cuántas cosas son verdad? Menos el amor, todo es mentira. Yo me siento la persona más querida del mundo. Así que lo demás no importa", concluye.

Etiquetas