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PINTURA

Antonio López: "Pintar en el Pilar sería una experiencia extraordinaria"

Antonio López presentó ayer al arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, su propuesta para intervenir artísticamente en la basílica. Ofrece decorar un luneto y realizar un grupo escultórico, en un proyecto tasado en dos millones y que completaría en tres años

Antonio López y Francisco López en el Pilar, en el lugar donde proponen instalar el grupo escultórico
Antonio López: "Pintar en el Pilar sería una experiencia extraordinaria"
O. DUCH

La posibilidad de que Antonio López pinte una de las cúpulas del Pilar ya es real. Pero solo es una posibilidad. Ayer, el artista mantuvo una reunión con el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, en la que realizó su ofrecimiento de intervenir artísticamente en la basílica mediante la decoración pictórica de un luneto (bóveda en forma de media luna) y la instalación de un grupo escultórico a sus pies.

Durante la conversación, Antonio López no esgrimió bocetos, aunque demostró tener una idea clara de lo que quiere hacer: un homenaje a la mujer como madre, y a la Virgen como Madre de la Humanidad.

"He pensado en una obra que combina pintura y escultura. Por un lado, un grupo escultórico realizado en bronce, a una escala un poco mayor que la real, integrado por adultos y niños -relataba ayer el artista-. Representa el pueblo, los fieles que acuden a la basílica. La mujer de ese grupo mira hacia arriba, a la cúpula pintada, y allí quiero representar el rostro de la Virgen. Y así estarán en contacto el mundo espiritual y el terrenal".

El artista tiene bastante definido el grupo escultórico -al parecer cuenta ya con un primer boceto en escayola, a escala real-, pero la propia pintura está algo más abierta. Podría ser desde una alegoría de María, Reina del Mundo, hasta una representación de la Virgen con Santa Ana y el Niño. Aunque tiene claro que el protagonista de la obra será el rostro de María. Pero, ¿qué rostro?

"¿Y qué rostro tiene Dios? ¿Cómo era la Virgen? -preguntaba a su vez ayer el propio Antonio López-. Lo importante es que el rostro evoque el sentimiento humano más íntimo, que comunique. Si se acaba haciendo nuestro proyecto, lo vamos a hacer desde la ortodoxia, por supuesto, pero también nos interesa que el mensaje lo entienda hasta un niño. En el Pilar ocurren cosas muy íntimas, es un espacio en el que las personas pueden comunicarse con lo espiritual, y eso es lo que queremos evidenciar en la obra. Que incluso alguien que la contemple y no sea creyente se identifique desde lo más hondo de su ser con la pintura".

Antonio López tiene incluso pensado ya el emplazamiento de su obra, y no es un lugar preferente, ni mucho menos. El luneto donde pintaría se ubica en una nave lateral, junto a la Puerta Alta (la más cercana a San Juan de los Panetes), entre las capillas del Rosario y de San Braulio. El grupo escultórico se ubicaría junto a la reja del coro, cercano a la capilla del Ecce Homo. "Lo que tengo muy claro es que, si mi propuesta sale adelante, no vengo a quitar nada ni a romper nada de lo que hay, sino a aportar una visión contemporánea -subrayaba-. El grupo escultórico iría colocado en un sitio que no afectara lo más mínimo al culto ni al recorrido del visitante por el interior de la basílica".

El escollo de la financiación

Pero todo lo anterior no deja de ser una bonita declaración de intenciones. Para que Antonio López acabe pintando en el Pilar hacen falta dos cosas: que Arzobispado y Cabildo crean en el proyecto, lo aprueben y lo respalden; y que se consigan los dos millones de euros en los que está valorado el proyecto. El artista realizaría su trabajo desinteresadamente, pero los gastos de una obra de estas características son elevados, requieren la configuración de un equipo de especialistas, y el proyecto prevé además el rodaje de una película que, como hizo en su día 'El sol del membrillo', de Víctor Erice, documente el trabajo realizado.

Antonio López es consciente de ello y, de hecho, acudió a la reunión acompañado de Francisco López, que junto a su hermano Julio, colabora con el artista manchego en sus esculturas. Además, estaban presentes María Luisa Safont, de la fundación Arte y Gastronomía, que impulsa el proyecto, y Ricardo Ostalé, de Vegarte, estudio de asesoramiento artístico. Estas dos últimas entidades, si el proyecto se aprueba, trabajarán para buscar la financiación necesaria para llevarlo a cabo. No descartan la posibilidad de convocar una suscripción popular y, en cualquier caso, está previsto crear una fundación para gestionar los fondos con total trasparencia.

Pero todo esto es correr demasiado. Durante la rueda de prensa que concedió ayer, el artista se mostró sumamente cauto y con la humildad que le caracteriza."Hoy nos hemos reunido por primera vez, ha sido una toma de contacto muy positiva. Creo que el proyecto ilusiona al arzobispo y hemos quedado para una próxima reunión en la que presentaré todo al Cabildo. En este momento de mi vida, pintar en el Pilar me parece una experiencia extraordinaria. Si sale, va a ser un trabajo precioso". Por parte de la Iglesia, en la reunión solo estuvo Manuel Ureña, que es la clave de todo. Porque para intervenir en el Pilar se necesita el sí de dos instituciones: la Comisión de Patrimonio -que no tiene motivos para negarse- y, previamente, el Cabildo, integrado en la actualidad por 27 eclesiásticos, de los que cuatro tienen derecho a voz, pero no a voto. Como quiera que los miembros del Cabildo son nombrados por el arzobispo y por un periodo de tiempo limitado, en la práctica no suelen oponerse a aquellas decisiones o proyectos en los que pone un empeño especial.

En cualquier caso, si el deán ve que no hay consenso respecto a algún tema o proyecto, puede someterlo a votación secreta. El Arzobispado, de momento, se mantiene en silencio, aunque lo lógico es pensar que en las próximas horas tengan lugar numerosas conversaciones en torno a la conveniencia o no de que un artista vuelva a pintar en los techos de la basílica, algo que no ocurre desde hace 50 años.

"Si todo va bien, será la primera vez que pinte a la Virgen -aseguraba ayer Antonio López-. Y la posibilidad me hace una ilusión tremenda, porque sería incorporar el arte de hoy, el cómo somos en la actualidad, al Pilar. Porque, si acabamos haciendo algo aquí, tiene que ser algo correspondiente a nosotros y a nuestra época. Mi sueño es que no haya ningún roce, que todo lo que tenga que pasar a partir de ahora en torno al proyecto sea desde la buena voluntad, desde la armonía".

Antonio López cree que, si el proyecto recibe la aprobación definitiva, podría concluirlo en un plazo de entre dos y tres años. Y, contrariamente a lo que afirmó hace unos días a HERALDO, no descarta ningún tipo de técnica, incluido el fresco. "La verdad es que sería muy hermoso pintar directamente en la bóveda. Aceptaré las dificultades que se me presenten y, si tengo que hacerlo aquí y subirme todos los días al andamio, lo haré. Ahora con el AVE se viene muy bien a Zaragoza".

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