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CRISIS CULTURAL

El cierre de salas de conciertos aleja a Zaragoza de los circuitos musicales

>> La Devizio, que había retornado a la actividad hace unos meses, también dejar de programar actuaciones >> La Bass Space y la Oasis ya no están operativas, y los centros cívicos siguen fuera de juego

Los estadounidenses Lizzy Borden, en el escenario de la Devizio, el pasado mes de diciembre.
El cierre de salas de conciertos aleja a Zaragoza de los circuitos musicales
J. A. ARMERO

Este pasado fin de semana, la banda de metal rock Saratoga actuaba en la sala Devizio, veterano establecimiento zaragozano de la zona de Moncasi. Será el último concierto allí, si no cambian mucho las cosas. La Devizio había tenido sus años de gloria a principios de los 90, con el punto álgido en uno de esos conciertos que, a oídos de la nueva generación, casi suenan a leyenda urbana:_el que ofreció por sorpresa Mano Negra en 1994. Poco después de aquella velada, la sala dejó de operar por una serie de sanciones administrativas, y estuvo dos años cerrada. Reabrió como pub en 1997 y ahora llevaba apenas tres meses programando de nuevo conciertos:_uno al mes, etapa que inauguró en octubre pasado una leyenda del rock como Neville Staple.

El crítico de HERALDO Gonzalo de la Figuera iniciaba su crítica de este concierto con unas palabras que han resultado proféticas: “Que la sala Devizio vuelva a albergar música en vivo es una estupenda noticia, pues no abundan precisamente en Zaragoza recintos de sus características: capacidad para 700 u 800 personas sin agobios y visibilidad diáfana desde todos los puntos. Confiemos en que su nueva andadura no tropiece con obstáculos legales”. La sala, después de cuatro conciertos y tres multas “por no tener licencia para efectuar actuaciones”, sin referencia a ruido o incumplimiento de horarios, ha decidido parar su programación ‘sine die’.

No son los únicos. Un local de hechuras más modestas como el Preacher’s Son, en la zona de Bretón, llevaba año y medio programando música en vivo cada viernes: pop, rock, jazz… conciertos con limitaciones, dado su aforo mínimo y reducido escenario. Una noche de noviembre llegó la primera denuncia, igualmente atribuida a la falta de licencia._Rubén, su responsable, ha decidido parar. “Desde noviembre ya no tenemos conciertos, y eso que había programación fija hasta marzo. Como en este asunto se pasan la pelota los unos a los otros, y nadie sabe nada, me quedo quieto”.

Indefinición

La Ley 11/2005, del 28 de diciembre, reguladora de los espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de la Comunidad Autónoma de Aragón, se desarrolló por decreto en un catálogo 11 meses más tarde, y se estableció un periodo de un año para su aplicación en el terreno de las categorías de los locales, sus licencias y las actividades que podían ejercerse en ellos.

En este catálogo se establece que los bares y pubs pueden tener ambientación o amenización musical (eufemismo de concierto, según aclaran las definiciones del propio catálogo), siempre y cuando no incumplan la ordenanza municipal contra ruido y vibraciones de 2001 (lo que supone una insonorización que reduzca el ruido generado en la sala a menos de 27 decibelios en la vivienda más cercana), y tengan unos mínimos requisitos de logística y seguridad.

Desde la consejería de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza se explicaba ayer que “independientemente de las categorías, si las salas no incumplen las ordenanzas municipales de ruido o de distancias mínimas y zonas saturadas, y poseen la licencia correspondiente para ello, no deben tener problemas para hacer conciertos.

Las salas aragonesas se están organizando para conducir sus reivindicaciones de manera conjunta. Hace un mes, en La Campana de los Perdidos, se celebró la asamblea constituyente de la asociación cultural Aragón en Vivo, colectivo que persigue “desarrollar, potenciar y promover, dentro de la legalidad, los espectáculos musicales en vivo, además de lograr el reconocimiento cultural de las salas privadas y promover la equiparación de recursos entre las salas privadas y públicas”. Por el momento hay veinte escenarios afiliados, cuatro de ellos oscenses.


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