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PINTURA

"Es un templo que me impresiona"

Con humildad y sencillez, Antonio López confirmó ayer a HERALDO que quiere pintar en el Pilar. Pero se mostraba cauto, muy cauto. "Es que es muy pronto para hablar de este asunto -subrayaba-. Esto es algo que hay que hablarlo con las personas que rigen el Pilar y con el arzobispo y que tiene que verse si resulta interesante o no".

El artista confesaba que años atrás había sido 'tanteado' sobre la posibilidad de pintar en la basílica zaragozana. "Esto es algo que viene de lejos. Lo que pasa es que cuando me lo ofrecieron, ya hace algunos años, yo no lo 'veía'. Sin embargo, hace año y medio sí que empecé a valorar esa posibilidad, así que hablé con alguna persona para que hiciera llegar mi ofrecimiento". Antonio López reconoció que tiene una reunión en Zaragoza para los próximos días (será el 20 de enero) y aseguró que el templo del Pilar siempre ha tenido un especial significado para él.

"A mí el Pilar me impresiona. Me ha impresionado siempre, por su significado, que no tiene ninguna otra catedral en España. La Virgen del Pilar ha tenido una presencia enorme en la vida nacional, no hay otra con tanta presencia, y en la gente de mi generación es algo que pesa mucho".

El artista restaba importancia al hecho de que, si se aprueba su iniciativa, acabe compartiendo espacio con Goya, algo que para otros pintores sería un sueño. "Lo primero es el Pilar y su significado. Aunque Goya no hubiera pintado allí, a mí el Pilar me seguiría impresionando. Goya ya está muy bien representado en el Prado".

El pintor cree que puede aportar algo nuevo al arte religioso del siglo XXI aunque, matiza, "el arte religioso está en un momento de decadencia terrorífica. Si uno lo estudia con atención, encuentra que todo el siglo XX apenas ha generado obras de arte religioso de verdadera envergadura. El arte religioso de otras épocas era totalmente distinto al de ahora; en realidad, podría decirse que casi ha desaparecido".

¿Qué temas, qué ideas bullen en su cabeza para la basílica zaragozana? Antonio López no dio ayer muchas pistas, quizá por prudencia, pero sí dejó entrever que no pensaba en una obra dogmática. "Me inclino más por una obra con carácter que por una obra devota -adelantó-. Lo lógico, en nuestros días, sería pensar en algo que armonice con el Pilar y con el espíritu de nuestra época".

No ve el proyecto en términos económicos. "No es algo que piense como para hacerme rico, pero tampoco quiero arruinar mi vida". Ni tampoco quiere que le pregunten por plazos, pese a ser un artista que invierte años, incluso décadas en algunos de sus cuadros. "No me pregunte esas cosas, por favor. Todo se hablará". Tampoco quiso comentar la técnica, aunque parece claro que no estará dos años subido al andamio. "Ya no se pinta al fresco -dijo- y además yo ya no sé si estoy en condiciones ni en edad de aprender una técnica que no conozco".

Y sobre los posibles escollos, dificultades, o incluso negativas que pudieran surgir, fue claro. "A estas alturas de mi vida yo no tengo ganas de sufrir -subrayó-. Si se puede hacer buenamente, se hace. Y, si se hace, tiene que ser porque sea bueno para todos y malo para nadie; tiene que resultar una alegría para todos. Las cosas tienen que ser de manera armónica... o no ser. Estoy convencido de que lo que acabe pasando será siempre lo mejor".

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