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Del desierto mexicano a la Universidad

El director Agustín Díaz-Yanes y la actriz Ariadna Gil, que acaban de estrenar la película 'Solo quiero caminar', una historia de venganza rodada en México, participaron ayer en Zaragoza en el ciclo 'La buena estrella'.

Mafias mexicanas, recios pistolones y un puñado de atractivas atracadoras son los ingredientes de ‘Solo quiero caminar’, la nueva película de Agustín Díaz-Yanes, que se estrenó el pasado fin de semana. El cineasta y la actriz Ariadna Gil, que da vida a una de las malas malísimas del filme, explicaron ayer en el ciclo ‘La buena estella’ las claves de esta violenta historia de venganza. "Muchos dicen que vuelvo a los orígenes de mi filmografía después de rodar ‘Alatriste’, pero yo no veo tanta ruptura. Esta es una película que habla sobre personajes al límite porque, en el fondo, siempre hago lo mismo, tampoco soy muy original", afirma Díaz-Yanes, que reconoce que ‘Solo quiero caminar’ incluye guiños a ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muertas’.

Sin duda, el más evidente es el personaje de Victoria Abril, aunque la protagonista absoluta en esta ocasión es Ariadna Gil, una forajida que no habla en todo el metraje y que tan solo mira y camina. "Ariadna es una actriz que motiva mucho: tú pones la cámara y ella va resolviendo la situación", dice Díaz-Yanes, todo adulador, mientras Gil reconoce que este personaje le "exigió mucha preparación física y mucha intensidad en habilidades que nunca había practicado antes: boxear, usar armas o, incluso, taladrar". "No soy una actriz que se mimetice con sus personajes, pero sí es cierto que estuve unos meses sugestionada, con las ideas de Aurora (que así se llama la forajida) rondándome la cabeza", explica Gil, que comparte el protagonismo del filme con el actor Diego Luna. Gil, que considera que este papel puede ser más determinante en su carrera que el que le diera Fernando Trueba en ‘Belle Epoque’, considera que llevar el rodaje a México fue toda una experiencia y, de hecho, Díaz-Yanes dice que la decisión trastocó, incluso, el final de la película. "El escenario natural era tan impresionante que acabamos adaptando las secuencias al decorado", explica el autor de títulos como ‘Sin noticias de Dios’, que vuelve a mostrar en esta película su predilección por los ambientes marginales propensos a la delincuencia. ‘Solo quiero caminar’ cumple hoy su segundo fin de semana en cartel que, según se dice, es la prueba de fuego para cualquier película.

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