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LETRAS

"Me encanta Zaragoza. ¡Siempre me cantan jotas!"

Antonio Gala firmó en la capital aragonesa ejemplares de su novela "Los papeles de agua".

Si Antonio Gala fuera médico, su lista de espera sería kilométrica, pues es partidario de dedicarle a cada cual el tiempo que merece. Nada de prisas, nada de producción de firmas en serie. Cada fan merece su porción de cariño, que dispensa suave, sonriente y extremadamente afable. Agradece a cada lector su presencia, redacta con esmero las dedicatorias y aparta con un gesto de la mano las zalamerías que le prodigan sus fans. Con esa actitud relajada, la fila avanza muy despacio, pero a nadie parece importarle. Los lectores de Gala esperan su turno diligente y ordenadamente con su ejemplar de "Los papeles de agua" (Planeta), la última novela del escritor cordobés, bajo el brazo.

En realidad, habría que hablar de las "lectoras" de Gala, porque las mujeres fueron aplastante mayoría entre el público que se congregó ayer por la tarde en El Corte Inglés de Independencia para que su admirado don Antonio les rubricase un ejemplar. "Ay, don Antonio, es el día más feliz en mucho tiempo. No sabe usted la ilusión que me hace", proclamaba, entre emocionada y tímida, una señora. "No exagere, mujer, ya será para menos", repetía Gala casi como un mantra.

Cariño de ida y vuelta

"Zaragoza me encanta, tengo una conexión muy especial con esta ciudad -dijo entre firma y firma el veterano narrador, dramaturgo y poeta-. Hoy no, ¡pero aquí siempre me cantan jotas! Me las cantaron cuando vine a la Expo (este verano fue uno de los autores invitados para conferenciar en la Tribuna del Agua). Qué bien me trataron. Los zaragozanos siempre han sido muy cariñosos conmigo, y yo les devuelvo el cariño".

Con su inseparable bastón de plata impecablemente dispuesto y su exquisita y afamada pose de dandi, Antonio Gala vistió de largo ayer en la capital aragonesa su última obra, "Los papeles de agua", donde revisita el tema y el género que le han convertido en fenómeno casi de masas desde aquellas ya lejanas "pasiones turcas": la novela de amor.

Según la sinopsis, en este libro se cuenta la historia de una conocida novelista que se marcha a Italia, a la ciudad de Venecia, donde conocerá su verdadero destino.

En el palmarés de Gala figuran, entre otros galardones, un accésit al premio Adonais de poesía, por su obra "Enemigo íntimo"; el premio Nacional de Teatro Calderon de la Barca, en 1963, por su comedia "Los verdes campos del Edén", y el Planeta, por su primera novela, "El manuscrito carmesí".

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