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SE CUMPLEN 450 AÑOS DE LA MUERTE DEL EMPERADOR

Carlos V, el "abuelo de Europa"

Fue Carlos I de España y V de Alemania y puso las bases para los que llegaría siglos años más tarde de su muerte: la creación de una Unión Europea. Bajo su reinado, España, Alemania, Países Bajos, Austria, Sicilia y Nápoles estuvieron unidos bajo un mismo gobierno. Este domingo se cumplen 450 años de su fallecimiento.

Si a finales de los cincuenta el político germano-francés Robert Shuman se ganó el apodo de "el padre de Europa", por su impulso a la creación de las Comunidades Europeas (antepasado de la actual UE), Carlos V no puede sino considerarse el abuelo del viejo continente. España, Alemania, Países Bajos, Austria, Sicilia, Nápoles... Fue la primera "Unión Europea", arropada bajo el reinado del monarca español y frustrada durante los últimos años de su vida. Hombre educado en la corriente humanista que comenzaba a coger impulso en la época, Carlos V grabó a fuego en la trayectoria de su reinado la idea imperial: una Europa unida.

 

La Europa soñada

 

El historiador Manuel Fernández Alvarez, autor de una monumental biografía sobre Carlos V, resume la vida del emperador en una frase: "la pugna constante por convertir la Europa recibida en la Europa soñada". Un sueño que pasaba por la unión y el cristianismo como pilares básicos del continente y que, finalmente, se truncaron durante los últimos coletazos de su reinado.

 

Este "querer y no poder" ha convertido a Carlos V en una figura polarizada. De incuestionable importancia histórica, los estudiosos se debaten entre "el gran hombre de su tiempo", dado el vasto imperio que formó en sus treinta años de actividad política, y "el gran fracasado", por la disipación de ese mismo imperio que, además, se había construido de espaldas a Francia.

 

Carlos V nació el 24 de febrero de 1.500 en Gante (Bélgica). Nieto de los Reyes Católicos, fue declarado heredero con tan sólo seis años, debido a la prematura muerte de su padre, Felipe "El Hermoso", y a la incapacidad mental de Juana "La loca", su madre. En 1516, con la muerte de Fernando el Católico, es declarado mayor de edad y hereda el trono de España, y en 1520, el reino de Habsburgo por la vía paterna.

 

Con no pocos detractores en España, dada su condición de extranjero a los ojos del pueblo, terminó por apagar diversos levantamientos en su contra, como la llamada Guerra de las Comunidades de Castilla.

 

Unificador

 

Para Carlos V, el elemento unificador de Europa no era otra cosa que la religión. Pero el monarca no tuvo demasiada suerte y, mientras él buscaba unidad, llegó la ruptura. En 1531, catorce años después de que las tesis de Lutero revolucionaran el panorama eclesiástico, comienza una guerra con los protestantes que terminará en el reconocimiento de la libertad religiosa para ambos bandos (Paz de Augsburgo, 1555). Nieto de los representantes de la Inquisición Española, vivió en un momento en el que la cristiandad necesitaba una renovación y, según los historiadores que se inclinan por "Carlos, el fracasado", no supo contener la "herejía protestante". No obstante, Fernández Alvarez, señala que el fracaso ante la Reforma, "no fue su responsabilidad, ya que no era suya la última decisión, sino de Roma.

 

Carlos V no podía hacer más, a ese respecto, que convocar a los teólogos católicos y luteranos, para que llegaran a un acuerdo, y eso lo intentó una y otra vez". Culpable o inocente, a partir del triunfo de los luteranos, el monarca cambió su manera de concebir la política: su idea de Imperio se había quedado obsoleta. Entre 1555 y 1556 abdica de sus posesiones en Bruselas, que pasan a manos de su hermano Fernando, y de las de Las Indias y España, heredadas por Felipe, su hijo. Fue entonces cuando regresó a España y, con su desembarco en Cantabria otorgó inconscientemente un día de fiesta al año a los laredanos.

 

Se retiró al Monasterio de Yuste, un retiro espiritual acompañado por la orden de los Jerónimos, digno de aquel cuyos abuelos se hicieron llamar "los católicos", en el que se mantuvo hasta su muerte el 21 de septiembre de 1558. El viajero incansable o el gran ausente de cada uno de los reinos cuyo título ostentaba. Padre de Europa o conspirador internacional contra el Reino Francés. Príncipe del Renacimiento o figura representante aún de las ideas medievales. Depende del cristal con que se mire.

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