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Antonio Gala presenta su última novela "Los papeles de agua" en Venecia

Antonio Gala regresa para saciar la sed de sus seguidores y lo hace por todo lo alto. Con "Los papeles de agua" el escritor cordobés presenta su novela más intimista e insiste en una constante en toda su obra: dar el protagonismo a una mujer.

Antonio Gala regresa para saciar la sed de sus seguidores y lo hace por todo lo alto. Con "Los papeles de agua" el escritor cordobés presenta su novela más intimista e insiste en una constante en toda su obra: dar el protagonismo a una mujer. Y es que Gala escribe para las mujeres, que "son las que leen".

 

Bajo el nombre de Deyanira de Alarcón, el autor se pone al servicio de esta escritora que lucha en medio de un huracán de frustraciones. El fracaso de una mujer de éxito que no sabe hacia dónde se dirige desencadena una huída en busca de un destino no escrito. El viaje le devuelve a Venecia, esa "puta repintada" que tanto enloquece a Gala, y donde el amor tan pronto le da la cara como la espalda.

 

En "Los papeles de agua" su furia vital y su crítica del mundo que vivimos se unen a las variadas reflexiones sobre el sentimiento y la sexualidad, la maternidad, el embarazo, la homosexualidad, la política, la mafia, el dinero y el capitalismo feroz, el narcisismo de la sociedad...

 

¿Cuánto hay de Antonio Gala en Deyanira de Alarcón?

En todos mis personajes siempre hay mucho de mí. Todas las opiniones que ella da en la primera parte del libro, tan crueles y tan duras contra la crítica, contra los grupos y contra Dios, todo eso es mío.

 

¿Es Deyanira su personaje más perfecto, más querido?

Me parece un personaje seductor. La he inventado yo, pero realmente estaba inventada. Es un personaje que no es mío, está por encima de mí. Lo que hace lo hace porque quiere y habla de una manera tan ordinaria, que cuando dice algo poético parece que no se da cuenta de que no es lo mismo que decir 'me cago en su puta madre'. Me gusta mucho, me parece que no lo he escrito yo, y sí Deyanira es la que más quiero.

 

¿La protagonista es una mujer airada?

Ella tiene una infancia pobre, pero es una mujer tenaz, preparada, lista y no airada desde el principio, sino que se aira con el tiempo. La vida le va tan mal que piensa en el suicidio con una frecuencia extraordinaria, como yo, pero ella es más joven.

 

¿Qué le lleva a escribir siempre pensando en la mujer?

Entre otras cosas porque son las que leen. Soy feminista en todos los sentidos. La mujer me parece más importante que el hombre, que es mucho más limitado.

 

La protagonista siente haber perdido mucho tiempo escribiendo, ¿le ocurre lo mismo?

No. Ella lo dice, pero no creo que lo sienta de verdad. El escritor ha nacido escritor. No es un señor que está escribiendo y ella necesita tanto escribir que lo que piensa lo escribe.

 

¿Y a usted también le producen naúseas algunos escritores?

Eso es un momento de rebeldía. Yo no lo pienso. ¡Si no me puedo ir a dormir sin leer a alguien! Aunque sí hay muchos escritores que me producen escalofríos, que no son de mi cuerda y porque creo que escribir es simplemente una manera de vivir o de ser conocido. Todo eso a mí me repugna.

 

La fama por la fama...

No sabes lo que es ir por Venecia y que te paren para pedirte un autógrafo y preguntes, ¿pero por qué? y nadie me dice: porque eres Antonio Gala y porque me gusta tu libro.

 

¿Por qué eligió Venecia?

Siempre me ha cautivado, aunque siempre la he visto como una puta repintada, vieja, y eso es lo que me hace gracia de ella.

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